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Existen varios números de octanaje de la gasolina.

En las bombas podemos escoger entre 91 y 95, pero muchos conductores no conocen realmente cuál es la diferencia y qué tipo de octanaje es preferible utilizar para cada vehículo.

Según el ingeniero Stefan Zarea, exprofesor de la Universidad Simón Bolívar, el término octanaje o el número de octanos se refiere a la medida de calidad y capacidad de las gasolinas para evitar las detonaciones y explosiones en los motores de combustión interna, con la finalidad de producir la máxima cantidad de energía útil.

En Venezuela solo se comercializaban la gasolina de 91 y 95 (con plomo) octanos. La primera es recomendada para los motores más antiguos, es decir, aquellos que tienen una relación de compresión menor a los motores de fabricación más reciente. Mientras que la gasolina de 95 es sugerida para los vehículos más recientes, cuyos motores manejan relaciones de compresión mayores y necesitan el uso de combustibles con un poder antidetonante más alto.

Con los avances de la petroquímica se han ido alterando las fórmulas para mejorar la calidad del combustible y disminuir las emanaciones de los vehículos que contaminan el medio ambiente. De esta manera se introduce al mercado la gasolina sin plomo (GSP); aquella que es creada sin la adición voluntaria de compuestos de plomo.

La GSP fue especialmente diseñada para los automóviles que incorporan equipos electrónicos para nivelar la mezcla aire/combustible y convertidores catalíticos (dispositivos para reducir la contaminación de los motores) para controlar las emisiones de escape; ya que se demostró que el plomo afecta el funcionamiento de los convertidores catalíticos.

actualización de la calidad del combustible y de racionalización en el consumo de octanaje, que favorece la conservación del ambiente y la buena salud. La medida está en línea con la tendencia mundial de adoptar las más avanzadas tecnologías de manufactura de gasolinas, entre cuyas metas se incluye eliminar el plomo y reducir cada vez más las emisiones de gases a la atmósfera. En Venezuela, esta iniciativa se adapta a las exigencias de un parque automotor en evolución que cada día demanda más gasolina sin plomo.

La gasolina sin plomo en Venezuela ha sido especialmente formulada para que se pueda utilizar en vehículos sin convertidor catalítico. Los vehículos anteriores al año 2000 que por su diseño requieren consumir gasolina de 95 octanos con plomo, pueden utilizar de 95 octanos sin plomo aunque no dispongan de convertidor catalítico, sin riesgo de daños al motor ni al ambiente.

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