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El estrés es una reacción natural del cuerpo que lo prepara para “luchar” o “huir” ante una situación que percibe como peligrosa o amenazante.

Pero además de ser necesario para nuestra “supervivencia”, cierto grado de estrés nos proporciona energía, nos genera entusiasmo, nos hace más productivos, nos pone más alertas, y nos da el impulso necesario para abordar los desafíos, superar los problemas, y alcanzar nuestras metas.

Pero cuando el estrés se torna incontrolable y se hace excesivo o se prolonga demasiado, es cuando se convierte en un problema afectando negativamente nuestra productividad, nuestra salud física y mental, nuestra concentración, y hasta nuestras relaciones.

Veamos a continuación una lista conformada por 30 formas de combatir o controlar el estrés:

  • respirar profundamente: inhalar profundamente por la nariz, llenar de aire los pulmones, aguantar la respiración por unos segundos, y luego expulsar el aire lentamente.
  • practicar la meditación: sentarse cómodamente, cerrar los ojos, y procurar evitar tener pensamientos concentrándose en la respiración.
  • practicar ejercicios de relajación: imaginarse que cada músculo del cuerpo se va relajando uno a uno, empezando por la parte superior de la cabeza y terminando por los pies.
  • tomar sesiones de masajes: tomar sesiones de masajes antiestrés o relajantes.
  • tomar un baño relajante: bañarse en una tina con hidromasaje o jacuzzi, o simplemente en una tina con agua caliente.
  • ser positivos: no pensar siempre lo peor, sino ser optimistas y pensar siempre que las cosas saldrán bien, o ver siempre el lado positivo de las cosas.
  • actuar: dejar de seguir gastando tiempo y energía en preocupaciones o lamentos, y hacerse cargo de la situación o del problema.
  • aceptar las cosas: si no hay nada por hacer, aceptar las cosas tal como son y esperar tranquilamente el resultado final, o dejarlas ir y olvidarse del tema.
  • reducir la carga de trabajo: evitar hacer cosas sin importancia, establecer prioridades, no tratar de hacerlo todo, sino delegar, etc.
  • mejorar el ambiente de trabajo: utilizar una silla cómoda, procurar una buena iluminación, buscar una adecuada ventilación, evitar distracciones, etc.
  • tener en orden las cosas: tener en orden el escritorio, organizar los archivos, dejar las cosas siempre en el mismo lugar, etc.
  • planificar las cosas: hacer listas de actividades o tareas por hacer, usar una agenda, elaborar presupuestos, etc.
  • tomarse unas vacaciones: dejar las obligaciones diarias para tomarse unas vacaciones.
  • irse de viaje: ya sea en las vacaciones, o en cualquier fin de semana, irse de viaje de preferencia a lugar tranquilo alejado del ruido de una ciudad.
  • tomarse un día de descanso: tomarse un día libre de preocupaciones por el negocio o por el trabajo, para despejar la mente, ordenar las ideas, y renovar energías.
  • tomarse un breve descanso: dejar por un rato las labores diarias para dar un breve paseo, conversar brevemente con otra persona, navegar un rato por Internet, o simplemente pararse y estirarse.
  • dormir bien: dormir las horas necesarias para que el cuerpo recupere energías y libere tensiones.
  • leer un buen libro: de preferencia una novela.
  • escuchar música: de preferencia una música relajante.
  • cantar: de preferencia una canción sosegada.
  • contarle los problemas o preocupaciones a otra persona: buscar a alguien que lo aconseje y motive a uno, pero sobre todo, que lo escuche.
  • relacionarse con otras personas: realizar actividades con otras personas, conversar, compartir o comentar ideas, noticias o sucesos, o simplemente hablar.
  • desahogarse: decir los problemas en voz alta a una persona que lo escuche y entienda a uno.
  • reírse: buscar lo gracioso en las situaciones cotidianas, prestar atención a las coincidencias, las ironías, las contradicciones, lo inesperado, lo exagerado y lo absurdo.
  • hacer ejercicios con regularidad: practicar algún deporte, ir al gimnasio, salir a correr, hacer footing, andar en bicicleta.
  • moverse: sacudir y balancear el cuerpo, pararse y estirarse, subir y bajar escaleras, caminar siempre que sea posible.
  • tener una buena alimentación: tener una dieta balanceada, consumir alimentos sanos, reducir el consumo de grasas, moderar el consumo de alcohol y cafeína.
  • tener buenos hábitos alimenticios: no comer mucho por vez, comer despacio, masticar bien, no comer debido a estados emocionales.
  • no fumar: el cigarro al principio relaja, pero luego afecta el sistema nervioso.
  • buscar ayuda profesional: finalmente, buscar un especialista en el manejo del estrés.

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