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La seguridad en los parques de atracciones es un asunto de primera necesidad.

Lo que para unos puede ser un dato estadístico, para usted puede representar la vida de su hijo.  Por eso, tome sus propias precauciones:

1. Lea y obedezca las normas y restricciones de los carteles exhibidos en el parque. Los niños siempre deben estar bajo supervisión directa de un adulto.

2. Asegúrese de que la atracción es apropiada para su hijo: si las normas del parque permiten que el niño ingrese a un juego que a usted le parece peligroso: siga su propio instinto, nadie conoce a su hijo tanto como usted.

3. Solo permita que su niño use una atracción cuando usted corrobore que él está absolutamente seguro de comprender las normas de esta o que está completamente asegurado, con todas las medidas, al montar en el aparato.

4. Si el niño siente miedo una vez aborda la atracción hable con el operador y haga detener su funcionamiento.

5. Las atracciones de alta velocidad favorecen la pérdida parcial de la conciencia, lo cual puede desembocar en una disminución considerable del control de la postura corporal. Es pertinente descansar la mente y el cuerpo, esperar 20 ó 30 minutos entre dos atracciones de ese tipo.

6. Consuma líquidos permanentemente: la deshidratación aumenta el riesgo de sufrir heridas y mareos en atracciones de alta velocidad.

7. Los niños en edad preescolar no pueden ser desatendidos ni un segundo: evite frecuentar los parques de atracciones que, bajo la excusa falaz de promover la independencia en el menor, incitan a la ausencia del adulto.

8. ¡Y esto es una alerta para las instituciones educativas!: por favor, revisen bien las cláusulas del contrato con los parques de atracciones cuando lleven de paseo a sus alumnos. Examinen las letras pequeñas sobre las responsabilidades contractuales que el colegio asume en caso de accidente.

 

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