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Somos conscientes de lo necesario que es dormir las horas suficientes y los beneficios que tiene para la salud respetar las horas de sueño recomendadas.

Pero todavía nos es desconocido cómo recuperamos el sueño perdido y del desgaste que este nos supone.

La doctora Odile Romero, secretaria de la Junta Directiva de la Sociedad Española del Sueño, admite que todavía se está investigando en los circuitos implicados en la regulación de los núcleos neuronales que tienen que ver en el sueño y la vigilia, según publica Infosalus. También se investiga acerca de cómo inducir el sueño de manera que este sea de la misma calidad que el fisiológico, ya que el inducido por hipnosis es de una calidad inferior.

Nuestro reloj biológico se sincroniza con ayudad del exterior, gracias, entre otras cosas, a las horas de luz y oscuridad. Esto nos ayuda a ponernos en hora psicológicamente y adaptar nuestras funciones vitales, como es el sueño.

Cuando no descansamos lo suficiente, el sueño realmente no se recupera, sino que lo que recuperamos es el bienestar diurno y de la vigilia como si ese sueño no se hubiera perdido.

Hay métodos para comprobar si una persona duerme lo suficiente, y estas mediciones han de hacerse durante el tiempo de vigilia. Para ello hay que analizar los niveles de alerta, concentración, reacción y memoria. Dependiendo de la calidad de estos podemos determinar la calidad del sueño y si necesitamos más horas de descanso.

Dormir no es una pérdida de tiempo, sino una manera de asegurar un rendimiento óptimo de nuestro cuerpo a lo largo del día. Sin las horas de sueños debidas, aumentamos las probabilides de sufrir ansiedad, depresión, falta de concentración, irritabilidad y accidentes laborales. Por el contrario, un buen descanso asegura un mayor rendimiento laboral y mejores relaciones con nuestro entorno.

Así como la falta de sueño es perjudicial para la salud, también lo es el exceso del mismo. Dormir demasiadas hora puede estar relacionado con apneas del sueño o enfermedades neurológicas. Las apneas favorecen la hipertensión y el ictus.

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