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A la gran mayoría de las personas, les gusta tomar el sol, pero no saber si deben usar protector o bloqueador al exponerse a sus rayos.

Es necesario tomar el sol de forma responsable y sin excesos, ya que, en caso contrario, el daño que sus rayos causan a la piel son notables y hasta peligrosos.

Cada vez que una persona se asolea sin la protección adecuada, disminuyen los niveles de colágeno y elastina. La piel pierde firmeza, se llena de arrugas, se vuelve áspera y se queda sin posibilidad de recuperarse.

Si se continúa con esta práctica puede incluso, con el tiempo, desarrollar cáncer de la piel.  Por tal razón, la protección es fundamental.

Sin embargo, cuando vamos a los establecimientos comerciales con el fin de adquirir un producto que nos proteja contra el sol nos encontramos con bloqueadores solares y protectores solares y también observamos las siglas UVA y UVB.

En este sentido, surgen las siguientes interrogantes: ¿Cuál es la diferencia de bloqueadores y protectores? ¿Qué significa UVA y UVB? ¿Cuánto se debe aplicar y dónde?

Ambos son rayos ultravioleta emitidos por el sol. Los UVA entran a la piel y provocan las arrugas; pueden atravesar las ventanas y su ropa. Son los responsables de dañar el colágeno y la elastina, lo que provoca la pérdida de elasticidad y firmeza de la piel.

También son los que estimulan la producción del pigmento melanina —en otras palabras, el responsable de su bronceado—. Los rayos UVB afectan la epidermis, que es la capa más externa de tu piel, y es el causante principal del cáncer de piel.

A grandes rasgos, un protector solar es químico y un bloqueador solar es físico. Los protectores absorben y reflejan la radiación ultravioleta; les toma alrededor de 30 minutos ser absorbidos por la piel (por eso necesita aplicarlo con anticipación para que realmente funcione).

En cambio, los bloqueadores solares están hechos de óxido de zinc o de titanio, para poder reflejar los rayos e impedir que alcancen su piel.

Al aplicarlo debe ver cómo deja una película delgada antes de que lo absorba. Según los expertos, debes cubrir toda su piel.  Si lo guarda en un lugar fresco y seco, durará alrededor de 3 años. Pero si pasa ese tiempo y todavía tiene es porque no ha aplicado lo suficiente.

Hay que reaplicarlo cada par de horas, hasta en días nublados. La excepción es si realiza actividades que le hagan sudar o si está nadando. En esos casos, reaplíquelo más seguido.

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