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En Venezuela no hay  centros de salud preparados para atender casos de picaduras de serpientes.

Así lo asegura el primer teniente Luis Contreras, quien tiene más de 15 años estudiando los casos de ataques de serpientes en Venezuela.

Actualmente viaja por todo el país repartiendo sueros antiofídicos, el único antídoto que salva a las víctimas de la muerte.

“En Venezuela no hay sitio donde no haya serpientes, salvo en los páramos altos”, explica este especialista empírico en una entrevista a El Nacional, que dice que la mayoría de los médicos no están formados para asistir mordeduras de serpientes.

Por esta razón, es enfático con el tratamiento para estas emergencias: “Lo importante es suministrar el suero lo más rápido posible”. Un consejo que debe estar muy presente en este país, “el segundo del mundo con el mayor número de emponzoñamiento ofídico”.

Contreras explica que se denomina “accidente ofídico” a aquellos casos en los cuales la serpiente no ataca, y que se habla de “emponzoñamiento” cuando el veneno está “permiable”, es decir, que las enzimas que inyecta este animal se mezclan con la sangre humana y se convierten finalmente en una sustancia peligrosa para el cuerpo.

“Lo que inyecta es una proteína, son enzimas para su digestión, que cuando se unen con la sangre se forma una química y esa es la que es dañina para nosotros”, aclara.

Aunque la mortalidad en Venezuela no llega a 20 personas por año, asegura que “hay lugares donde no se reporta”. Actualmente el ministerio de Salud, según Contreras, maneja un registro de 8.000 casos de mordeduras y un sub registro de 12.000 casos.

 

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