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La lluvia reduce el agarre efectivo de los cauchos y puede llegar a comprometer la estabilidad del automóvil si no circulamos con precaución.

Aunque tengamos los neumáticos en perfecto estado, hay que saber que éstos tienen una determinada capacidad de evacuación de agua a través del dibujo, y cuando sobrepasamos esa capacidad, perderemos el 100% del control del automóvil.

La clave para mantenernos bien seguros en la carretera es la precaución. Especialmente cuando empieza a llover, hay que tener mucho cuidado con la velocidad y el tipo de conducción que mantengamos, pues el agua se mezcla con el polvo y residuos de la carretera y se forma una especie de barro que puede ser muy resbaladizo. Lo que hay que saber sobre agarre y estabilidad en lluvia es:

  • Hay que moderar la velocidad y no realizar movimientos bruscos con los mandos del vehículo (volante, freno, acelerador).
  • Aumenta la distancia de frenado, en mayor proporción cuanta más agua haya sobre el asfalto.
  • No debemos atravesar aguas corrientes, ya que si no vemos el fondo podemos (a) errar la estimación y hundirnos más de la cuenta, calando el motor o siendo arrastrados por las aguas; (b) podemos perder totalmente la capacidad de agarre sobre el asfalto.
  • Si experimentamos aquaplaning, o deslizamiento, debemos mantener la calma y no hacer movimientos bruscos, levantaremos suavemente el pie del acelerador, y mantendremos la calma.

Para asegurar la mayor confianza en nuestro auto y no comprometer el agarre y la estabilidad, debemos mantener los neumáticos en perfecto estado, así como todo el sistema de frenos. En carretera (y en ciudad) aumentaremos en lo posible la distancia de seguridad y evitaremos circular muy cerca de autobuses o camiones (porque pueden cegarnos con el agua que arrojan al pasar sobre los charcos entre otras cosas), y moderaremos la velocidad.

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