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La fibromialgia  es un síndrome que se caracteriza por la presencia de dolor musculoesquelético generalizado.

Lo sufren entre el 0.5 y 5% de la población, y se presenta predominantemente en el sexo femenino, entre los 40 y los 49 años de edad.

El origen de la fibromialgia aún es desconocido aunque se postulan causas relacionadas con la modulación del dolor, los trastornos del sueño, factores neuroendócrinos y psicológicos, entre otros. La enfermedad tiende a la cronicidad y provoca un grado importante de discapacidad y alteración de la calidad de vida.

Múltiples tratamientos han sido ensayados para la fibromialgia sin que ninguno haya demostrado una clara eficacia a largo plazo. Utilizando una aproximación biopsicosocial, varios autores han considerado que la discapacidad provocada por el dolor está determinada no sólo por la enfermedad de base sino que intervienen también factores emocionales, cognitivos y ambientales.

Los expertos consideran que intervenciones tempranas pueden aumentar la eficacia del tratamiento para prevenir el comportamiento del dolor y la adaptación al mal funcionamiento. Los objetivos del tratamiento de la fibromialgia apuntan principalmente a aliviar este dolor, mantener o restablecer el equilibrio emocional,  mejorar la calidad del sueño, la capacidad física, la astenia y los problemas asociados.

Existen una variedad de estrategias de tratamiento para pacientes con fibromialgia, desde monoterapias (intervenciones farmacológicas, por ejemplo) a tratamientos interdisciplinarios.

El enfoque terapéutico más adecuado y eficaz para tratar la fibromialgia se concreta llevando adelante un programa interdisciplinario e integral con  la intervención de diversos especialistas comenzando con el diagnóstico de la enfermedad descartando otras patologías. Otro factor fundamental es educar al paciente para mejorar el conocimiento de sus manifestaciones físicas y los cambios que la fibromialgia origina en su organismo.

A partir de la incorporación de la psicoterapia, en este tratamiento se trabajan temas como la adaptación psicológica al trastorno y la reducción de síntomas emocionales. Al mismo tiempo se hace foco en disminuir las experiencias de ansiedad e incertidumbre en situaciones nuevas, mejorando la capacidad de afrontar y tolerar el dolor sin que afecte o interfiera de manera invasiva en las actividades cotidianas.

La adquisición de hábitos físicos y psicológicos más saludables y las modificaciones en el estilo de vida basados en la aceptación, la flexibilidad y la orientación hacia la resolución de los problemas ayudan a reducir los efectos de un trastorno incapacitante a causa del dolor, como la fibromialgia.

El diseño de este tipo de abordaje incluye actividades que involucran a profesionales de diversas áreas: reumatólogos, psicólogos, fisioterapeutas, kinesiólogos, musicoterapeutas, médicos psiquiatras y terapistas ocupacionales, entre otros. En este tipo de tratamiento los pacientes realizan actividades como mindfulness, kinesiología, musicoterapia, arteterapia, y terapia ocupacional entre otros. La evidencia científica respalda que la interdisciplina mejora de manera significativa la calidad de vida y la capacidad funcional de las personas con fibromialgia.

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