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Es sabido por los diversos actores, que a partir de la vigencia de la Ley de la Actividad Aseguradora (2010), las empresas de medicina prepagada forman parte igualmente del espectro asegurador previsto en los artículos 2, 3, 138, 139 y 140 de dicho instrumento legal, para lo cual deben cumplir estrictamente con la regulación en aspectos tales como Reservas Técnicas, Capitales Mínimos, Margen de Solvencia, Patrimonio Propio No Comprometido, Contabilidad, Información Contable, Cierre de Cuentas.

Y en cuanto a la Intermediación de la Actividad Aseguradora, permitir pragmáticamente lo preceptuado en el artículo 115 de la Ley de la Actividad Aseguradora, homologándola a la de las empresas de seguros tradicionales, pues la cartera generada por dichas firmas de medicina prepagada ha sido mediante el esfuerzo diario de los Intermediarios y ello, está comprobado históricamente.

La Intermediación de Seguros podría definirse como la actividad de representación, intervención y actuación, por medio de la cual se formalizan estructuralmente los contratos de seguros entre personas físicas o jurídicas y las Compañías de Seguros, así como la asistencia posterior a los asegurados, tomadores, contratantes, e inclusive a los Beneficiarios.

Para ello, las personas que han intermediado antes, ahora y en el futuro, requieren de unas características esenciales, como capacidad técnica, cultura general, ética profesional y por último, el pleno convencimiento de la importancia social que cumple el seguro, que es trasmitido mediante una labor de venta.

Igualmente, debemos estar conscientes del sentido contractual de la póliza o contrato de seguro, para lo cual primeramente está el convencer técnicamente al cliente; segundo, llevar a cabo de acuerdo con los intereses del cliente la formalización de ese contrato, y por último, la asistencia y asesoramiento técnico y constante del asegurado.

Concebida en la práctica, el mediador representa “el interés del asegurado” ante las Compañías de Seguros y ahora, ante las empresas de medicina prepagada, y por ende, debe ser un profesional con plenos conocimientos técnicos cabales, para poder mediante argumentos sólidos convencer al asegurado de la conveniencia de la cobertura de los riesgos necesarios.

El intermediario igualmente debe ejercer una función netamente social, al realizar la labor que le caracteriza y no puede ser estructuralmente comparada con la de ningún otro profesional.

 Durante siglos, la intermediación de seguros ha sido reconocida y los países iniciales que adoptaron ese mecanismo, crearon preceptos legales que la legitimaron y le dieron matriz legal a la Propiedad de la Cartera de Seguros, que hoy es un patrimonio reconocido de los Mediadores de Seguros; de nadie más.

Para los aseguradores pioneros, personas naturales, era más fácil tener muchos mediadores que facilitarán su función y su posterior fortuna dineraria; ese mecanismo, también la implementaron posteriormente las empresas jurídicas nacientes en el siglo XVIII, como la Royal Insurance, la Sun Insurance y otras.

El tema, sin embargo es forzosamente resultado de un pragmático consenso y no “de un subjetivo y caprichoso criterio”, según la ponencia llevada por los Intermediarios de Seguros de Venezuela a la I Reunión Mundial de los Productores de Seguros en 1972 (Buenos Aires, República de Argentina).

Por eso, los tratadistas y las leyes sostienen que la cartera es el conjunto de contratos de todos los ramos que posee en vigor la empresa de seguros y la empresa de medicina prepagada.

Pero también es contundente al aseverarse, que “la cartera de los agentes, corredores y sociedades de corretaje de seguros, está constituida por el conjunto de pólizas o contratos que haya colocado en una o varias empresas de seguros o de medicina prepagada y sobre las cuales devengue comisiones”, lo cual es concluyente legalmente según la lectura que se le da al artículo 126 de la Ley de la Actividad Aseguradora vigente.

En otro orden de ideas, los juristas de mayor calificación en materia aseguradora, aducen que allanar las dificultades que impiden el acuerdo del seguro y su acceso, la facilitación de los negocios comerciales ajenos, la asesoría, la planificación de su portafolio asegurado, la prestación del servicio, el estar en contacto directo y muchos asuntos más, provoca un derecho de remuneración a nuestro favor, la cual se denomina Comisión, y esta Comisión habrá de respetarse mientras la póliza o contrato esté en vigor.

Según los grandes teóricos en seguro, como César Vicente, J. J. Garrido y Comas y Benítez de Lugo (ya fallecidos), esa intervención provoca remuneración y ésta, debe ser respetada mientras la póliza o contrato esté en vigor.

Aunado a ello, nosotros sabemos técnicamente, y más lo que hemos sido profesores durante muchos años, que la prima Pura es la del riesgo “puro” como tal, pero que en la prima Comercial, van implícitos los costos o recargos de Producción y Administración.

En ese sentido, no hay razón alguna para que “el Intermediario deje en ningún momento de percibir, mientras esté en vigor la póliza o contrato de medicina prepagada por el gestionado, la Comisión que le corresponda”, puesto que en el cálculo del costo está implícitamente incluido en ella, con o sin intermediario, y eso lo saben los actuarios y los empresarios del ramo.

A quien le llega, en caso de no existir el Intermediario, no sabemos; inclusive, podría retroceder al cliente.

En esa dirección, los ejecutores mediadores de las empresas de medicina prepagada tienen derecho a esa remuneración, puesto que privan principios constitucionales, legales y el uso y la costumbre.

Desacertado sería, que los empresarios del ramo no reconocieran esos derechos, primero a la propiedad de la cartera, y por retruque, el derecho a esa comisión, que es vitalicia, mientras dure la impronta afectiva entre el asegurado y el intermediario.

Con estos argumentos, la Institución que presidimos, representada en el Colegio de Productores de Seguros Gran Caracas, gestará su máximo esfuerzo para coadyuvar al logro de ese propósito gremial, como es la estabilidad de nuestros compañeros actualmente desasistidos.

Autor: Prof. J. Pastor Ascanio Heres,Asesor de Seguros-Historiador

Presidente del Colegio de Productores de Seguros Gran Caracas.

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