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Pocas veces consideramos el uso de un calzado adecuado como una medida preventiva de problemas futuros.

La salud de nuestros pies es parte fundamental de nuestro estado de salud general y dentro del cuidado de nuestros pies, se encuentra el uso de un calzado idóneo para cada actividad que realicemos.

Lo anterior resulta complejo debido a la anatomía del pie, por lo que resulta complicado escoger un calzado que no genere ningún inconveniente.

Los problemas que se pueden generar son:
  • Deformación del pie.
  • Modificaciones estructurales del tobillo.
  • Rodillas.
  • Cadera y columna vertebral.

A continuación, se muestran algunas recomendaciones para asegurar un calzado adecuado:

  • Asegurarse que es la talla adecuada, tomando en cuenta que al final del día los pies se pueden encontrar hinchados
  • Los zapatos de tacón bajo (de 2 a 4 cm máximo) son más cómodos, más seguros y menos perjudiciales para la salud respecto a los zapatos de tacón alto.
  • Casi todas las personas tienen un pie más grande que el otro.

En consecuencia, al momento de elegir el calzado, debe hacerse en función del pie de mayor tamaño.

  • Las suelas deben ser antirresbalantes y gruesas porque amortiguan al caminar
  • Probarse siempre los zapatos antes de decidir que son la mejor opción, la talla varía de acuerdo al tipo de zapato
  • Asegurarse de que los zapatos no queden muy ajustados pensando que pueden estirar tras su uso constante
  • Al momento de probarse los zapatos se debe caminar con ellos y checar que ajusten bien en todas las partes del pie.

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