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Según la Asociación Americana de la Diabetes, aquellas mujeres que nunca han tenido diabetes y presentan un alto nivel de glucosa en la sangre durante el embarazo, sufren de diabetes gestacional.

Aunque no se sabe exactamente qué causa la diabetes gestacional, se ha verificado que las hormonas de la placenta que contribuyen al desarrollo del bebé, también bloquean la acción de la insulina en el cuerpo de la madre.

Este problema se llama resistencia a la insulina. La resistencia a la insulina dificulta que el cuerpo de la madre utilice la insulina. Es posible una mujer embarazada necesite una cantidad de insulina hasta tres veces más alta.

La diabetes gestacional se inicia cuando el cuerpo no puede producir ni utilizar toda la insulina que necesita para el embarazo. Sin suficiente insulina, la glucosa no puede salir de la sangre y convertirse en energía. El nivel de glucosa sube porque se acumula en la sangre. Esto se llama hiperglucemia.

La diabetes gestacional afecta a la madre a finales del embarazo, después de que se ha formado el cuerpo del bebé, y mientras el bebé todavía está creciendo. Debido a esto, la diabetes gestacional no causa el tipo de defectos de nacimiento que a veces se presentan en bebés cuyas madres tenían diabetes antes del embarazo.

Sin embargo, la diabetes gestacional no tratada o mal controlada puede hacerle daño al bebé. Cuando se tiene diabetes gestacional, el páncreas funciona horas adicionales para producir insulina, pero la insulina no baja el nivel de glucosa de la sangre.

Aunque la insulina no cruza la placenta, la glucosa y otros nutrientes sí lo hacen. La glucosa adicional en la sangre atraviesa la placenta, lo que hace que el bebé tenga un alto nivel de glucosa. Esto hace que el páncreas del bebé produzca más insulina para eliminar la glucosa en la sangre. Ya que el bebé está recibiendo más energía de la que necesita para crecer y desarrollarse, la energía adicional se almacena como grasa.

Esto puede producir macrosomía o un bebé “gordo”. Los bebés con macrosomía enfrentan problemas propios de salud, entre ellos daño en los hombros durante el parto. Debido a la insulina adicional producida por el páncreas del bebé, los recién nacidos pueden tener un nivel de glucosa muy bajo al nacer y también corren mayor riesgo de tener problemas respiratorios. Los bebés con exceso de insulina corren mayor riesgo de ser obesos durante su niñez y tener diabetes de tipo 2 de adultos.

El tratamiento para la diabetes gestacional tiene como propósito mantener un nivel de glucosa en la sangre equivalente al de las embarazadas sin diabetes gestacional. El tratamiento para la diabetes gestacional siempre incluye menús especiales y la programación de actividad física. También puede incluir pruebas diarias de glucosa e inyecciones de insulina.

La diabetes gestacional por lo general desaparece después del embarazo. Pero una vez que alguien ha tenido diabetes gestacional, el riesgo de tenerla en embarazos futuros es de 2 en cada 3 casos.

Para controlar mejor la diabetes gestacional:

Escoja alimentos saludables. Siga simples directrices a diario, como comer una variedad de alimentos que incluya fruta y vegetales frescos, limite el consumo de grasa a 30% o menos de las calorías diarias y disminuya el tamaño de las porciones.

Haga ejercicio. El ejercicio frecuente permite que el cuerpo use la glucosa sin requerir insulina adicional. Esto ayuda a combatir la resistencia a la insulina y por eso el ejercicio es beneficioso para las personas con diabetes. Nunca inicie un programa de ejercicio sin consultar con su médico.

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