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Desde hace algunos años, los vehículos vienen dotados de diversos dispositivos de seguridad.

Estos pueden ser de seguridad tanto activa (la que permite evitar un accidente) como pasiva (aquella que reduce las consecuencias de éste, cuando ocurre).

Entre estos últimos, las bolsas de aire o airbags con que están equipados ciertos autos están cobrando cada día mayor importancia, por cuanto estudios internacionales han demostrado que reducen a la cuarta parte el riesgo de sufrir lesiones graves en choques frontales.

Sólo en Estados Unidos se salvan unas 1.800 vidas al año gracias al correcto uso de este dispositivo.

Cómo opera

El mecanismo consiste en un sensor de impacto ubicado en el frontis de la carrocería. Al activarse el sensor y producirse a la vez una desaceleración longitudinal y continua del vehículo, el sistema infla una bolsa de doble lámina de poliuretano reforzado, instalada en un módulo especial al interior del volante. Algunas marcas ya están introduciendo airbags a los costados, para brindar protección en caso de colisiones laterales.

El gas que llena la bolsa (compuesto por nitrógeno y dióxido de carbono) es inyectado con tal fuerza que se libera una presión de unas 2.500 libras, provocando casi un estallido. Así, en menos de una décima de segundo se alcanza un volumen de entre 40 y 80 litros.

Usarlo, pero usarlo bien

En conjunto con el cinturón de seguridad, el airbag constituye un elemento fundamental dentro de los sistemas de protección en un automóvil. Siempre debe ser usado con el cinturón, porque una bolsa de aire activada frente a una persona que no lo lleva puesto puede ser más peligroso que no tenerla. La fuerza y velocidad con que se infla pueden ocasionar serias lesiones o incluso la muerte, ya que ante un impacto el cuerpo se va bruscamente hacia adelante y “rebota” en forma violenta contra el dispositivo. Este, por encontrarse a menor altura, empuja a la persona hacia arriba, pudiendo golpearse contra el techo del vehículo.

Esto es válido tanto para los conductores como para los acompañantes, pero la situación es mucho más grave cuando se trata de menores. Su estructura ósea simplemente no es capaz de resistir el impacto de la bolsa, la cual puede además asfixiar a un niño al abrirse de lleno en su cara, que se encuentra a escasa altura. Por ello, en autos con airbag los niños deben viajar siempre en el asiento trasero, más aún si van en silla de seguridad.

Conozca su airbag

    Es efectivo en colisiones frontales.

    Se activa a partir de 30 Km/hr.

    El tiempo de inflado es de sólo 0,03 seg.

    Se desinfla en forma instantánea.

    Otorga suficiente área de contacto, pero sin obstaculizar completamente la visual del conductor.

    El mecanismo es operado por fuerza de inercia, evitando cualquier malfunción eléctrica.

    Sólo puede ser instalado por el fabricante.

    El air bag evita las lesiones a: cara, cuello, cerebro, hígado, riñones, bazo.

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