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Todos tenemos momentos en que el estrés nos supera. Ya sea por problemas laborales, personales, o porque se acercan los exámenes finales. Es en este momento en que necesitamos que nuestro cuerpo se encuentre bien alimentado. La mayoría cree que ello implica comer de más, consumir más grasas y azúcares, o incluso hacerlo a deshoras. Sin embargo eso no ayuda, sino que nos perjudica el doble.

Por lo general al encontrarnos en una situación de estrés solemos comer lo primero que tenemos a mano, o incluso caer en las tan temidas comidas basuras. Sin embargo, debemos tener cuidado con qué es lo que consumimos en este estado ya que la mayoría de los alimentos y bebidas nos perjudican generando más estrés.

Uno de ellos es el alcohol, el cual si lo consumimos en cantidades excesivas nos genera más ansiedad. Al igual que el café que contiene cafeína, la cual aumenta nuestra presión arterial. Esta última ya se encuentra elevada en nuestros momentos de estrés, por ende al consumir café estresados nos exponemos a un riesgo mayor.

Lo mismo sucede con la comida basura, la cual contiene grandes cantidades de grasa y sodio. Aunque nos parezca sabrosa, la grasa enlentece el proceso de digestión haciendo que el sistema trabaje mucho más.

Por ende no sólo nos cansa físicamente sino también mentalmente. Es decir, si al cansancio que implica estar estresados, le sumamos un cansancio extra para digerir los alimentos, nos encontraremos más ansiosos y cansados. El sodio, por su parte, aumenta nuestra presión contribuyendo a una sensación de malestar y exponiéndonos en mayor cantidad a enfermedades cardiovasculares.

La European Food Information Council (EFIC) asegura que a través de la alimentación podremos combatir el estrés. Los espárragos son grandes aliados. Poseen ácido fólico lo cual favorece la calma. Por su parte las naranjas, además de proteger nuestro sistema inmunológico posee la capacidad de reducir el cortisol, la hormona del estrés.

Aunque a muchos les cueste creerlo, el chocolate también es un gran aliado contra el estrés. La diferencia está en qué tipo de chocolate elegimos. Éste debe ser negro y amargo, es decir, sin agregados de grasas ni azúcar para que actúe con efectividad sobre la hormona del estrés y mejore nuestro estado de ánimo.

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