• Categoría de la entrada:Seguros

Parte I

 

“La primera Ley de la historia consiste en no atreverse a mentir; la segunda, en no temer decir la verdad; la tercera, que el historiador no despierte la sospecha de adulación, ni de animosidad”

                                                Sumo Pontifice León XIII.

   Sobre el devenir de la actividad aseguradora en Venezuela, he escrito en múltiples ocasiones; pretextos históricos casi siempre, pero también me he permitido hipótesis razonadas y críticas, en algunos lances literarios. Para ello, se reputa mi hábito de sondear a profundidad mi investigación, y el análisis que emprendo consuetudinariamente del acontecer asegurador.

   En este artículo, voy a especular sobre la dimensión profesional de un organismo que le posibilite al Estado reorganizar todo el quehacer asegurador nacional, como sería la implantación de un Consejo Nacional de la Actividad Aseguradora, de condición permanente, carácter estrictamente técnico y estructuralmente vigoroso, donde estén personificadas todas las instituciones gremiales reconocidas, incluyendo a las agrupaciones de usuarios legítimas, tal como se proyectó pasajeramente con el Decreto con Fuerza de Ley de Empresas de Seguros y Reaseguros del año 2001 (en sus artículos 41 al 46, ambos inclusive), luego abrogado por el Tribunal Supremo de Justicia.

   Creo que ello restringiría la acracia reinante, ya que todos coadyuvaríamos a proyectar una institucionalidad más sólida, confiable y sobre todo unida, sin los negativos desajustes del presente. Según Luis Vicente León (Datanálisis), y en eso converjo, “es que no hay nada que ayude más que la objetividad y la verdad, aunque ésta sea difícil, incómoda y malquerida”. Actualmente impera la acracia.

   Con esta proposición, el Ejecutivo Nacional de la República Bolivariana de Venezuela, por intermedio de la Superintendencia de la Actividad Aseguradora (Sudeseg), concentraría su excepcional esfuerzo en la disciplina macroeconómica (que el sector demanda), posibilitando la colaboración de dichos actores en la cobertura metodológica y científica aseguradora, a la antaña práctica del otrora Consejo Nacional de Seguros que imperó hasta el 2010. Y digo que estuvo en vigor, ya que hasta ese año estuvieron vigentes las normativas de 1995, aunque en la práctica estaba en desuso la convocatoria a dicho Consejo y se engendraron unas fantasmales “Mesas Técnicas”, que en nada cooperaron.

   En referencia al papel que consumó el Consejo Nacional de Seguros en el pretérito, elucubré en una publicación de otro medio impreso, donde reafirmaba que el sistema asegurador venezolano carecía en esos momentos de la sinergia que le dio robustez en un pasado inmediato y advertía sin ninguna pusilanimidad, que a “seudoorganismos” se les asignaba incumbencias no cónsonas con la objetividad de nuestro entorno asegurador, como son las facultades atribuidas en el artículo 13 de la Ley de la Actividad Aseguradora, que analizándolas bien no tienen ningún alcance práctico y no se han puntualizado pragmáticamente. Basta advertir de la lectura de dicho vítreo artículo, la endeblez de tales representaciones, postura que aún mantengo en la actualidad.

Autor: Prof. J. Pastor Ascanio Heres

Asesor de Seguros- Historiador

Ex Integrante del Consejo Nacional de Seguros (1998-2001)

¿Cuál es tu opinión?

Deja una respuesta