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Las personas muy atareadas tienden a hacer varias cosas al mismo tiempo, y eso suele incluir comer mientras están yendo hacia algún lugar o haciendo un recado. De esta forma, no sienten que están perdiendo el tiempo que, desde luego, les hace falta.

Un estudio realizado por la Universidad de Surrey, en Reino Unido, ha sugerido que esta práctica tan habitual no es muy recomendable. La razón es que han conseguido demostrar que aquellas personas que comen mientras caminaban, ingieren más cantidad de comida después.

Para la investigación, pidieron a varias mujeres que consumieran una barrita de cereales mientras recorrían un pasillo frente a otras que lo hacían quietas. Al terminar, les hacían realizar una cata de diversos alimentos: chocolate, zanahorias, uvas y patatas fritas. El resultado fue que aquellas mujeres que habían comido mientras andaban comían más a la hora de la cata.

Los investigadores han concluido que esto puede tener dos motivos. El primero es que caminar es una actividad que distrae a nuestro cerebro, por lo que no está tan concentrado en qué estamos comiendo sino en la actividad de andar. De esta forma, cuando comemos algo más tarde, no tenemos la sensación de haber comido nada. Otra razón puede ser que aquellas personas que caminan cuando comen sienten que han compensado lo igerido por el hecho de haber realizado algo de ejercicio mientras que lo hacían, por ello sienten que pueden compensarlo comiendo algo más depués. El problema está en que no suele estar tan compensado.

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