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El cloro se utiliza para impedir el crecimiento de bacterias en el agua y para el saneamiento de las aguas servidas.

También es un componente de varios productos de limpieza domésticos. La intoxicación con este producto químico puede producirse por la ingestión o la inhalación de cloro. El cloro reacciona con el agua dentro del organismo y fuera de él (lo mismo sucede con el agua que circula en el tubo digestivo) y forma ácido clorhídrico y ácido hidroclórico. Estas dos sustancias son extremadamente tóxicas.

Aunque quizás esté más familiarizado con el cloro que se usa en las piscinas, la mayoría de los casos de intoxicación con cloro se producen por la ingestión de productos de limpieza domésticos y por respirar los gases que este emana.

La intoxicación puede provocar síntomas en todo el organismo. Entre los síntomas respiratorios, se incluyen dificultad para respirar y líquido en los pulmones. Entre los síntomas digestivos, se incluyen ardor en la boca, inflamación y dolor de garganta, dolor de estómago, vómitos y sangre en las heces.

Si una persona se expone al cloro, el sistema circulatorio puede verse afectado. Los síntomas de este problema pueden incluir cambios en los niveles de ácido de la sangre, además de presión arterial baja.

También puede dañar gravemente los ojos y producir irritación y ardor. En el peor de los casos, puede provocar pérdida temporal de la visión. La exposición al cloro también puede dañar la piel y producir lesiones, quemaduras e irritación en los tejidos.

Debido a que la intoxicación con cloro es frecuente, el diagnóstico suele ser fácil de efectuar. En algunos casos, los niños pueden ingerir productos de limpieza, lo cual quizás sea más difícil de diagnosticar dado que los niños a veces no pueden comunicar los síntomas. Si un niño presenta síntomas de intoxicación, llévelo de inmediato a la sala de emergencias.

Si usted o su hijo se exponen al cloro, busque asistencia médica inmediata. No trate de inducir el vómito a menos que así lo indique el profesional médico o el personal del centro de toxicología.

Si está impregnado en la piel o en los ojos, lave el área afectada con agua corriente durante al menos 15 minutos.

Si lo traga por accidente, beba leche o agua de inmediato a menos que tenga vómitos o convulsiones.

Si lo inhala, respire aire fresco lo antes posible. Ir al lugar más alto posible es útil porque el cloro es más pesado que el aire.

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