La mayoría de investigaciones sobre el envejecimiento se centran en sujetos de edad avanzada, algo que Belsky considera poco acertado, pues el proceso de deterioro de nuestro cuerpo se da a a lo largo de toda nuestra vida. Lo novedoso de este estudio es que ha analizado el deterioro de personas jóvenes, que tenían 26 años cuando comenzó la investigación, por lo que los cambios fisiológicos propios de la vejez todavía no se habían manifestado.

Ahora bien, entre los 26 y los 38 años muchos de los participantes, que tuvieron que realizar ejercicios de habilidad propios de un geriátrico, mostraron un claro declive, muy similar al que se da en personas más mayores.

Los investigadores han identificado diversos factores relacionados con un menor envejecimiento, aunque estos no son demasiado sorprendentes: llevar una dieta sana baja en grasas y sal, mantener un peso adecuado, no sufrir estrés, tener un fuerte sistema inmune, practicar ejercicio de forma regular y no fumar.

La buena noticia, como explica Belsky en el estudio, es que todos podemos incidir en nuestro envejecimiento ya que, como poco, el 80% de éste depende de factores ambientales, no genéticos. Su intención, en cualquier caso, es encontrar la forma de intervenir en el proceso de envejecimiento en su conjunto.

“A medida que nos hacemos viejos crece el riesgo de padecer todo tipo de enfermedades”, asegura Belsky. “Para prevenir de forma simultánea la aparición de todas ellas debemos atacar al envejecimiento en sí. De lo contrario, estaremos jugando al Whack-a-Mole [el popular arcade en que debemos aplastar a los topos que van saliendo de sus agujeros]”

Los investigadores planean seguir estudiando a los participantes: la siguiente oleada de resultados se entregará cuando cumplan 45 años. “Esto es sólo el principio”, asegura Belsky. “El siguiente paso es saber en qué nos puede ayudar esta información. Una de las cosas para las que puede ser útil es la identificación de las causas que aceleran el envejecimiento, para que podamos frenarlo. También será de ayuda para evaluar las terapias que pueden retrasarlo”.