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Manejar es una actividad peligrosa por definición.

Cada vez que nos ponemos al volante asumimos un riesgo relativo de sufrir un accidente de tráfico. Aunque muchas veces los accidentes están provocados por factores externos, existen factores internos que podemos controlar para reducir el riesgo de sufrir un accidente.

Se pueden tomar todo tipo de acciones para reducir estos riesgos internos, pero en este artículo nos hemos limitado a recopilar 5 pequeñas costumbres que le serán fáciles de aplicar y reducirán notablemente el riesgo de accidentes.

Vigile su espalda

Estar en todo momento pendientes de lo que ocurre a nuestro alrededor al manejar es una de las formas más fáciles de evitar accidentes. La mayoría de conductores conocen la importancia de estar pendientes del tráfico que les precede y mirar suficientemente lejos como para evitar cualquier peligro. Sin embargo, algunos conductores tan solo prestan atención al tráfico que tienen detrás suyo cuando tienen que realizar maniobras como un cambio de carril.

Una buena costumbre es mirar por los espejos retrovisores cada pocos segundos para tener una idea general del tráfico que nos rodea, especialmente en entornos urbanos, donde las condiciones de circulación suelen ser más complejas.

Respete siempre la distancia de seguridad

Si respetamos escrupulosamente la distancia de seguridad reduciremos casi a cero el riesgo de vernos involucrados en un impacto por alcance con un vehículo que nos preceda, evitaremos que nos impacte cualquier objeto despedido por el tráfico que tenemos delante nuestra y circularemos de una forma más relajada.

Adáptese a las condiciones meteorológicas

Esta costumbre es de sentido común, pero muchos conductores parecen circular de la misma forma sean cuales sean las condiciones metereólogicas. Si llueve el agarre del asfalto es muy inferior, por lo que deberemos reducir nuestra velocidad, aumentar las distancias de seguridad y practicar en general una conducción más suave. Además, debemos tener en cuenta que bajo estas condiciones la visibilidad empeora sustancialmente, haciendo aún más complicada la conducción.

Elija siempre la opción más conservadora

Manejar es una actividad compleja que requiere de cierta capacidad para tomar decisiones correctas en un tiempo limitado. Por extensión, podríamos decir que conducir de forma segura consiste en tomar decisiones conservadoras que reduzcan el riesgo. Por ejemplo, si dudamos sobre si nos va a dar tiempo a realizar un adelantamiento, la decisión más inteligente es dejar la maniobra para un momento en el que tengamos más margen.

Es preferible perder unos segundos o como mucho minutos detrás de ese camión que circula a baja velocidad que perder la vida chocando contra el vehículo que circulaba en sentido contrario.

Use correctamente los sistemas de iluminación

Los sistema de iluminación de nuestro carro no solo nos permiten circular de noche, también nos ayudan a ser vistos por otros conductores. Por ello, es muy recomendable circular con las luces de cruce encendidas durante las horas del día correspondientes al amanecer y al anochecer, donde a pesar de que empiezan a salir los primeros rayos de sol la visibilidad todavía no es perfecta.

Igualmente importante es usar las citadas luces de cruce cuando las condiciones meteorológicas son adversas. En el caso de que exista niebla, debemos usar las luces antinieblas, recordando que las traseras son muy potentes y tan solo deben ser usadas cuando la niebla es muy densa, de lo contrario podrían deslumbrar al resto de conductores.

La adopción de buenos hábitos al volante es crucial para reducir el riesgo de accidente.

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