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Hay personas que creen que los frutos secos no son buenos por su alto contenido en calorías.

Esto es cierto, unos 100 gr contienen 600 Kcal, esto es porque su contenido en agua es muy bajo. Sin embargo, las vitaminas del grupo B que contienen ayudan a aliviar el cansancio, el estrés o el síndrome premenstrual. Contienen antioxidantes que ayudan a combatir los temidos radicales libres, relacionados con algunas enfermedades degenerativas y del envejecimiento.

Los frutos secos también son ricos en proteína vegetal, y sustancias bioactivas como los flavonoides. Su contenido en minerales es más alto que el de otros alimentos nos aportan entre otros, magnesio, potasio, calcio, hierro y oligoelementos, como el zinc y el selenio.

El fósforo es aconsejable para mejorar la memoria y mantener la capacidad intelectual al día.

El 50% de las grasas que contienen, son grasas buenas que ayudan a reducir el colesterol malo y a aumentar el colesterol bueno. So grasas insaturadas, ácidos grasos oleicos y linoléicos, y  ácidos grasos omega 3. Por sus cualidades son alimentos que ayudan en la salud del corazón.

También son ricos en vitamina E y fibra, nos proporcionan calcio, con lo que ayudan a prevenir enfermedades óseas como la osteoporosis. Su contenido en calcio hace que en algunos casos puedan ser sustitutivos de la leche. Su fibra y su consumo promueven un paso rápido de alimentos por el tracto intestinal previniendo el estreñimiento.

Algunas de sus propiedades, son:

  • Ayudan a mantener una buena salud cardiovascular porque protegen los vasos sanguíneos y ayudan a reducir la presión arterial, también por su aporte de fibra ,sus proteínas vegetales.
  • Mejoran los niveles del colesterol bueno en la sangre.
  • Son antiinflamatorios por su contenido en omega 3 y antioxidantes.
  • Su consumo habitual ayuda contra el envejecimiento, por la vitamina E que cuida las células.
  • Ayudan al buen mantenimiento de los músculos, por eso son aconsejables para los deportistas.
  • Contienen arginina, importante para la cicatrización de heridas, en la circulación sanguínea y es un protector de las funciones inmunológicas.

Podemos consumirlos en ensaladas, a modo de tentempié, en los postres, en pasteles, etc., aunque lo mejor es añadirlos a los platos habituales. Para aprovechar mejor sus beneficios nutricionales, podemos tomar un combinado variado cada día sin excedernos en la cantidad para controlar el peso.

Debemos comerlos crudos, tal y como salen de su cáscara. Por sus características forman parte de la dieta mediterránea.

Las almendras tienen gran cantidad de proteínas vegetales, vitamina C y fibra, mientras que los pistachos son una fuente de potasio, calcio, fósforo y hierro. En las nueces encontramos un aliado en las funciones del cerebro y la memoria por su contenido en fósforo, calcio, hierro, magnesio, potasio y cobre. Y si quieres combatir la fatiga y el cansancio son ideales las avellanas por su aporte de hidratos de carbono.

 

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