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Cómo ir de compras con niños sin morir en el intento

Mucho más a menudo de lo que quisiéramos, ir al supermercado con nuestros hijos puede ser un momento de rigor. Con estrategias de comercialización que disponen los productos más coloridos (y de moda) a la altura de sus ojos, aromas en el ambiente que inducen un hambre feroz, el tedio de la espera en las cajas y un sinfín de “mami, quiero esto” son capaces de hacernos salir canas. Pero hay algunas buenas ideas que puedes poner en práctica para poder hacer las compras y también evitar los berrinches, los pedidos, y el inevitable mal humor de regreso a casa.

En algunas ocasiones, y siempre que puedas, ve a hacer las compras sola.

Puedes ir

  • Por la mañana
  • Cuando tus hijos están en la escuela
  • Cuando estén en casa de los abuelos u otros sitios.

Podrás comprar con más calma, comparar precios, y darte un momento relajante y productivo.

Planifica las compras con tiempo

Ve haciendo una lista de lo que necesitas comprar, ni bien notes que falta o que está por terminarse en casa. Llevar una lista de compras te ayuda no sólo a recordar todo lo necesario (con tantos berrinches solemos olvidar la mitad de las cosas), y también te permite enseñarles a los niños a respetar lo planificado, sin otras incorporaciones.

Para ello, también hay una buena idea: antes de ir de compras, dile a cada uno de tus hijos que puede agregar solamente un ítem a la lista:

  • chucherias
  • frituras
  • bebidas

Sólo una cosa. Así, los niños aprenderán a priorizar, y pronto comprenderán que no puedes llevar cosas “sólo porque sí”, si no están en la lista. Pero nota algo importante: tú –principalmente- debes respetar la lista. Sólo una vez en que les des el gusto de hacer una compra por impulso les darás la libertad de infringir la lista, pedir cientos de ítems, y perder el enfoque en nuestro intento.

Buenos consejos para ir de compras con niños

Para los más pequeñines, a quienes no puedes explicarles sobre las listas, el dinero y la paciencia, hay una solución muy práctica: lleva su juguete favorito, o toma uno de la tienda y dáselo para jugar mientras tanto. Se mantendrán entretenidos, y hasta podrás ir renovándolo por otro para mantener a tu bebé maravillado y tranquilo.

No dejes que tus hijos correteen por ahí. No sólo podrían extraviarse si se separan, sino que, incluso estando cerca, estarán más atentos a lo que hay en las góndolas, botando productos al suelo, y haciéndote perder la paciencia. En cambio, busca un carro con asiento y lleva allí a tus pequeños. Si fueran demasiado grandes, consulta si pueden ir sentados dentro de carro.

No esperes ir a la tienda apresurada, mucho menos cuando vayas con tus hijos. ¡Hay una regla proporcional entre tu apuro y lo revoltosos que estarán los niños ese día! Hazte el tiempo suficiente para no olvidar las compras, y para no perder la calma. Pero propón un tiempo establecido para estar allí dentro ni bien ingreses diles que estarán allí por “sólo una hora”, y esto ayudará a mantenerlos lejos de otras distracciones.

Finalmente, recuerda pedir ayuda cuando la necesites. Planifica hacer las compras con alguna de tus amigas, para “dividir las responsabilidades” con respecto a los niños. Mientras una se encarga de la lista de los productos frescos, la otra podrá ir comprando los enlatados. Reducirán el tiempo y, al estar entre amigos los niños estarán entretenidos, sin pedidos impulsivos y sin berrinches.

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