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¿Qué debemos hacer cuándo se nos atraviesa un obstáculo en la vía? ¿Cómo frenar y esquivarlo minimizando los riesgos?

En caso de que se nos atraviese un obstáculo, como un animal salvaje que cruza la carretera de repente, es vital que miremos a donde queremos ir para poder esquivar un obstáculo.

Y es que de forma instintiva si miramos el obstáculo nos dirigiremos hacia él. Y es justamente lo que queremos evitar. Por lo tanto, debemos mirar al hueco libre en la carretera por donde pasaremos con el automóvil y no el obstáculo, por muy grande que sea.

En caso de conducir un coche que no tenga ABS, es primordial no bloquear las ruedas al frenar. Y es que con las ruedas bloqueadas perdemos todo poder de dirección. Por mucho que giremos el volante, el coche seguiría recto, alargando la distancia de frenada.

La técnica ideal para evitar el obstáculo consiste en frenar con fuerza para decelerar y así evitar que, al girar el volante, el automóvil pueda desestabilizarse y perdamos el control del mismo. Además, al frenar transferimos peso sobre las ruedas delanteras para que así tengan un mayor poder direccional.

¿Cómo evitar el bloqueo de las ruedas? Si al frenar detectamos que se han bloqueado, hay que relajar levemente la presión del pedal de freno. De este modo, la potencia de frenada es óptima y podremos evitar el obstáculo: al girar el volante, el cauto cambiará efectivamente de dirección.

En un coche equipado con ABS la situación es algo más sencilla, pero no está exenta de peligro. Con ABS frene con todas sus fuerzas y si el pedal de freno vibra bajo su pie es que el ABS está funcionando.

Pero atención, si frenamos con demasiada fuerza, transferiremos demasiado peso sobre las ruedas delanteras (lo que se conoce como “cargar el tren delantero”) y el coche podría irse recto de todos modos. En este caso, hay que relajar la presión del pedal de freno -incluso dejar de frenar si es preciso- para poder girar y evitar el obstáculo.

  1. Mire hacia donde quiere ir (la solución) y no hacia el obstáculo (el peligro). De este modo y de forma instintiva que giremos el volante y evitemos el obstáculo en lugar de ponernos de pie sobre el freno e ir recto hacia el obstáculo.
  2. Frenar a fondo. Si las ruedas se bloquean, hay que relajar la presión (sin ABS). Si el pedal de freno vibra y hace ruido: seguir frenando. Solo significa que el ABS está funcionando.
  3. Relajar la presión sobre el freno, tanto para desbloquear las ruedas como para evitar “cargar el tren delantero” y así tener poder direccional.
  4. Girar el volante hacia el hueco libre en la calzada por donde queremos meter el coche. Con girar el volante entre un cuarto y media vuelta es suficiente para evitar el obstáculo.
  5. Tras pasar el obstáculo, volvemos a nuestro carril girando el volante sin movimientos bruscos y mirando a lo lejos por eventuales nuevos obstáculos.
  6. Una vez el coche de nuevo estabilizado se puede frenar y detenernos del todo, si fuese preciso.

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