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La mejora del crecimiento económico y la disminución constante de la tasa de desempleo favorecerá durante este año un entorno más propicio para las aseguradoras a la hora de comercializar sus productos y servicios.

Sin embargo, persistirán durante el ejercicio retos como la ciberdelincuencia o la gestión de la incertidumbre regulatoria, según desvela el informe ‘2015 Insurance Outlooks: focusing on the big picture’, realizado por Deloitte. Con este telón de fondo, la consultora aboga por “la agilidad, la innovación y la colaboración” como factores clave a la hora de mejorar los resultados de negocio. 

El trabajo se articula en dos publicaciones, una referida a seguros de Vida y rentas vitalicias, y otra enfocada Seguros Generales. Ambas ofrecen una perspectiva global sobre las oportunidades y las amenazas más relevantes de 2015 a las que tendrán que hacer frente las aseguradoras.

Respecto a las aseguradoras de Vida, el informe considera que “deberían pensar más creativamente sobre cómo comercializar, diseñar y distribuir sus productos, centrándose cada más en el cliente para sobresalir en un entorno cada vez habilitado para la tecnología”. Un componente clave este tipo de entidades es “desarrollar tanto la precisión en torno a quién es el consumidor como la especificidad con respecto a sus necesidades, al tiempo que se diseñan soluciones a medida y productos de nicho más flexibles que correspondan a los requisitos individuales”. Al mismo tiempo, en cuanto a la distribución, deben ampliarse la elección del consumidor, mientras se alinean con las expectativas de rentabilidad.

Mejorar la información para conocer mejor al cliente

En cuanto a las compañías de No Vida la clave en 2015 será la mejora de la información. “Un creciente número de compañías está busca capitalizar las fuentes de información para mejorar el rendimiento de su negocio, pero aún tienen que superar obstáculos tecnológicos y operativos para el aprovechamiento de sus datos”, se indica en el informe. Se considera que las entidades deben comenzar a transformar estratégicamente el modo en que recopila la información, la definen, gestionan y analizan. “Esto podría permitir una más eficaz comercialización, suscripción, fijación de precios y toma de decisiones sobre las reclamaciones, así como una más positiva experiencia del cliente”.

La mejora en la fluidez de la información permite enriquece los conocimientos que una aseguradora tiene de las necesidades y comportamientos de los compradores, así como las de los socios para la distribución. “La otra cara de la moneda de la gestión de datos es la privacidad y la seguridad cibernética, un desafío siempre presente, especialmente por el uso de las redes sociales, las plataformas móviles, y otras fuentes de información no tradicionales fuentes”, se advierte.

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