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La prevención y la información son fundamentales de cara a un diagnóstico precoz del cáncer y el médico de atención primaria es el primero que debe evaluar los síntomas.

FIEBRE:

Es un episodio tan común que no debe llevar a alarma. Pero según la American Cancer Society, casi todas las personas con cáncer experimentan fiebre en algún momento, ya que su sistema inmunológico está afectado. Aparece con más evidencia en cánceres avanzados, aunque en la leucemia o el linfoma suele aparecer en la primera fase de la enfermedad.

SANGRADO INUSUAL:

Cuando es externo es un claro síntoma, aunque también puede corresponder a otras dolencias. Toser sangre se asocia al cáncer de pulmón; si está presente en las heces, a cáncer colorrectal; el sangrado vaginal no asociado a menstruación puede indicar un posible cáncer de cuello de útero; en la orina, a un cáncer de vejiga o riñón; y en el pezón, a un cáncer de mama.

PÉRDIDA DE PESO:

Sin motivo aparente, sin dieta específica o cambios en las rutinas de ejercicio físico, una reducción de kilos puede ser síntoma de tumores digestivos o de un cáncer más avanzado. Se recomienda consultar al médico si se detecta una pérdida superior a los cinco kilos.

CANSANCIO:

Es otro de los síntomas difíciles de atribuir a un proceso tumoral, ya que el cansancio puede deberse a alguna situación personal o profesional determinada o a una anemia. Pero en el caso del cáncer, puede ser uno de los primeros síntomas de la leucemia o la consecuencia de pérdidas de sangre por tumores de colon o estómago.

DOLOR:

Suele aparecer en estados avanzados, por ejemplo, en el cáncer de huesos. En el caso del cáncer de colon puede cursar dolor abdominal; en un costado, en el de hígado; dolor persistente de cabeza en el cerebral; dolor de espalda en los cánceres de colon, de recto u ovarios…

MANCHAS EN LA PIEL:

Como subraya la doctora Vera, «hay que contextualizar, ya que, por ejemplo, un lunar debe empezar a preocupar cuando cambia de tamaño o color o pica. Y en el caso de manchas blancas en la lengua, pueden deberse a hongos o a problemas digestivos y debe preocupar si es una placa que empieza a ulcerarse o que duele».

ESTREÑIMIENTO O DIARREA:

Estos factores, además de las disfunciones de la orina, pueden deberse a diversas circunstancias no relacionadas con el cáncer y sí a problemas digestivos puntuales. Como en otras señales de alarma ante un posible tumor, quien lo sufre debe consultar a los especialistas si estas molestias se dan durante un tiempo prolongado.

BULTOS O NÓDULOS:

Son otros signos que pueden avisar de una tumoración, como las llagas o heridas que no cicatrizan como debieran. En el caso de los bultos, la autoexploración es muy importante para detectar cualquier masa dura anormal en el cuerpo. Hay que tener en cuenta, como avisa la American Cancer Society, que además de estas protuberancias, la piel enrojecida o el engrosamiento de la piel pueden ser indicadores de que algo no va bien.

DIFICULTAD PARA TRAGAR:

No hay por qué alarmarse a la primera de cambio, como en otros casos, ya que este síntoma puede proceder, por ejemplo, de una infección de garganta. Pero la dificultad o el dolor al tragar sí puede avisarnos de una posible tumoración en órganos implicados, como la garganta, el estómago o el esófago. La consulta al médico es fundamental si esta molestia persiste, y más aún si no está acompañada de síntomas propios de una infección, como la fiebre.

TOS PERSISTENTE:

Es uno de los síntomas más evidentes en el caso del cáncer de pulmón, pero también coincide con enfermedades del aparato respiratorio, crónicas o no. Como en el resto de los casos, la persistencia en el síntoma o el que vaya acompañado de otros, como dolor de pecho o dificultad al respirar, necesita la evaluación de un especialista.

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