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El glaucoma produce un aumento significativo en la presión intraocular que conduce a lesiones irreversibles.

Es una enfermedad en la que se produce un daño en el nervio óptico, el encargado de llevar las imágenes desde el ojo hasta el cerebro, causando pérdida de la visión de manera lenta y progresiva.

Este daño es leve en su inicio, comenzando con la perdida del campo de visión desde la periferia hacia el centro, por lo que en etapas tempranas las personas no perciben cambios significativos en su visión y al no recibir tratamiento, finalmente, se produce ceguera de forma irreversible.

Generalmente no presenta síntomas: no hay visión borrosa hasta que está muy avanzada, no hay ojo rojo o picazón y solo en ciertas formas se experimenta dolor, por lo que la detección es casi siempre tardía.

El principal factor de riesgo es el incremento en la presión intraocular (PIO), cuyos valores están normalmente entre los 10 y 21 mmHg (milímetros de mercurio). En el ojo se produce constantemente un líquido, el humor acuoso, que nutre las estructuras oculares y circula por el interior del ojo; en una zona denominada ángulo iridocorneal, atraviesa una rejilla (malla trabecular) y fluye constantemente.

Este incremento en la presión tiene un efecto mecánico sobre el nervio óptico y sus fibras, que resulta en la muerte de éstas si la elevación se prolonga por tiempo suficiente. El aumento en la PIO sucede cuando se alteran los mecanismos normales de drenaje del humor acuoso.

Para hacer el diagnóstico hay que realizar un examen oftalmológico completo, que debe incluir:

Antecedentes y factores de riesgo: Son más propensas a desarrollar glaucoma aquellas personas con familiares consanguíneos que padezcan la enfermedad, pues la misma tiene carácter hereditario. “Así que es obligatorio que toda persona con familiares con glaucoma acuda de manera preventiva para una valoración oftalmológica” exhorta la especialista. También hay riesgo aumentado en miopes, diabéticos, hipertensos y personas de raza negra.

Presión intraocular: Se mide la PIO en toda consulta oftalmológica rutinaria. Encontrar la presión elevada obliga al médico a descartar un glaucoma.

Evaluación del disco óptico: El disco se observa en el examen del fondo del ojo. Cuando se padece de glaucoma, el disco adquiere un aspecto particular que puede ser reconocido por el oftalmólogo; de existir la sospecha, deberá profundizarse en el examen, incluyendo fotografías estereoscópicas del disco para tener un registro que permita hacer comparaciones en el futuro, en busca de progresión de la enfermedad.

Campimetría visual computadorizada: Cuando existe la sospecha de glaucoma, este estudio permite hacer un mapa del campo de visión del paciente que informa sobre el grado de afectación o reducción del mismo, y permitirá hacer comparaciones para determinar estabilidad o progreso.

No hay medidas preventivas que puedan aplicarse para evitar la aparición del Glaucoma. Debe consultarse periódicamente al oftalmólogo para que sea éste quien realice el diagnóstico precoz.

En todos los tipos de glaucoma el objetivo principal es la reducción de la presión intraocular, y para ello existen tratamientos con gotas, aplicación de láser y en última instancia, la cirugía.

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