Para hablar de la transformación digital en el mundo de los seguros y compartir mi visión respecto a cómo impacta en este, quisiera enfocarme en tres ideas.

Estas han sido planteadas por  distintos expertos en el mundo de los negocios y en lo digital:

  • Cristina Peña, experta en Comercio Internacional y Supply Chain, dice :

La “digitalización es comunicación y esto, sin duda, es fundamental para generar liderazgo, difundir conocimiento, y establecer relaciones duraderas con cualquier país del mundo y  compartir innovaciones”.

  • Carmen Urbano, International eBusiness Manager en la UN TIC de INYCOM, opina:

“La transformación digital supone mucho más que tener una web y una tienda online en diferentes idiomas”.

  • Carlos Barrabes, propietario de Barrabes, asegura que “el mundo que viene todavía no tiene dueños”.

El primer punto que quisiera analizar es la idea de que la “Digitalización es Comunicación”.

Y en ese sentido me pregunto:

¿Cómo la industria de los seguros puede o debe usar el poder del mundo digital y de las redes sociales para comunicar y difundir conocimiento?

Pienso principalmente en el mundo de los seguros para personas y en los segmentos menos favorecidos de la población, sobre todo en Latinoamérica.

Sin duda, aquí  la necesidad de protección es muy alta pero la penetración de seguros es aún muy baja.

Esto puede ser como consecuencia de la falta de conocimiento y de la poca accesibilidad a productos seguros.

Aquí es donde creo que la industria de los seguros debe apostar de forma seria, atractiva y sistemática, a difundir conocimiento y sensibilizar a esta nueva generación.

¿Cómo ?

Precisamente entregando:

  • Datos.
  • Información.
  • Aprovechando las nuevas tecnologías para acercarse a estos consumidores.

Esto es una manera de ir sembrando liderazgo y le dará a las compañías la oportunidad de posicionarse en la mente de esos consumidores como su proveedor de protección.

En consecuencia, le permitirá  construir relaciones comerciales de largo plazo.

Como segundo punto quisiera tratar esta idea tan clara y muchas veces mencionada, pero tal vez aún no comprendida por algunos:

“La digitalización es mucho más que una página WEB o una tienda online”.

La transformación digital abarca desde el punto de vista comercial, el “Customer Journey” de los clientes.

Es decir, todas las interacciones que tiene el cliente con la organización, desde el awarness hasta el servicio post venta.

Por otro lado, implica también el replanteamiento de todos nuestros procesos internos.

En otras palabras, estar en la capacidad de ofrecer, procesar y responder en tiempo real los requerimientos de nuestros clientes.

Una atención, que además tiene que ser estándar para  todos los canales.

Cómo resultado, el consumidor puede vivir una misma experiencia cualquiera sea el canal, producto o servicio que tenga con la empresa.

En conclusión, ofrecer lo que muchos conocen como “omnicanalidad”.

Debemos tener en cuenta también que, producto de esta transformación digital, los canales a través de los cuales los consumidores pueden interactuar con las compañías se han multiplicado.

Hablamos ahora de:

  • Redes sociales.
  • Chatbots.
  • SMS.
  • Mails.
  • Apps.

La finalidad es  que le facilitan al cliente el acceso a los seguros.

No obstante, esto nos exigen repensar nuestras estructuras y el perfil de las personas que trabajan en nuestra industria.

Y en esta misma línea también implica replantearnos profundamente la forma en la que concebimos nuestras coberturas y nuestros productos.

Algunas start ups nos han retado ya planteando propuestas disruptivas de productos:

  • Con vigencias menores a las tradicionales.
  • Que se activan y desactivan a demanda.
  • Que cambian sus tipos de coberturas por temporadas, entre otros.

Ahí está el reto que deben asumir las compañías de seguros muy acostumbradas hasta ahora solo al producto tradicional.

En tercer lugar, está la idea de que “el mundo futuro todavía no tiene dueño”, con la que concuerdo 100%.

El mundo futuro nunca tuvo dueño, fue y será de los que tengan la visión y la capacidad de mirar fuera de la caja y reinventarse todo el tiempo.

Será de los que puedan pensar y actuar con mayor agilidad, como ocurrió con la revolución industrial hace más de 200 años.

Así mismo, ha ocurrido con todos aquellos que nunca se conformaron con cumplir las reglas ya escritas.

Esta agilidad nos reta muchas veces incluso a ir un paso delante de las normas y de los entes que nos regulan.

Del mismo modo, ha  pasado en otras industrias.

Sobretodo, debemos liderar el cambio que le permita a los clientes acceder a nuestros servicios en la forma que ellos lo están esperando.

Tengamos siempre presente, que hemos estado en proceso de cambio todo el tiempo.

Sin duda, esta revolución no nos debe asustar.

Por el contrario, hace más interesante y retadora nuestra evolución.

Como dice Benjamin Disraeli, “el cambio es inevitable, el cambio es constante”.

Fuente:Inese.es