Especialistas aseguran que el tratamiento de este tipo de patología requiere de volver a ligar emociones, percepciones, ideales y objetivos.

El famoso síndrome de “burnout”, trata de un tipo particular de afección que concatena una serie de síntomas físicos, psíquicos, cognitivos vitales.

También, es conocido como síndrome del quemado, síndrome vicario, erosión psíquica o estrés laboral.

Son términos que dan cuenta de un mismo tipo de malestar.

Su tratamiento o prevención requiere permanentemente  de aspectos de “re-unión”; de volver a ligar emociones, percepciones, ideales, objetivos, según describe la psicóloga Vita Escardó.

¿Quiénes sufren este tipo particular de afección?

Sobe todo, educadores, enfermeros, médicos, docentes, abogados, psicólogos, psicopedagogos, trabajadores sociales, entre otros profesionales.

En general, múltiples operadores en contacto prolongado a lo largo de sus carreras con personas en estado de vulnerabilidad y riesgo, reconocen estos síntomas, indica la especialista en su más reciente libro “Cuidado de cuidadores” (Noveduc).

Así como el abordaje de patologías y situaciones complejas requiere de la interdisciplina, el alivio de los efectos de este tipo de trabajo puede sustentarse en la reflexión, el intercambio de experiencias y el autocuidado.