El cambio climático es cada vez más evidente en nuestro planeta y los seguros deben esforzarse en adaptarse a las nuevas necesidades que este fenómeno implica.

Tenemos advertencias cada vez más visibles del trastorno climático que está sufriendo nuestro planeta, despertando de manera paralela reflexiones en todos los sectores de la sociedad, y el mundo asegurador de participar activamente y entender el desafío que supone este transtorno en cuanto a nuevas pólizas se refiere.

El cambio climático es el aumento continuado de la temperatura media. Pero este calentamiento global es mucho más, porque existe relación directa con sequías y falta de alimentos, además de otras catástrofes naturales.

Es fácil reflexionar que las mayores pérdidas económicas para las aseguradoras por este tipo de desastres, ocurren en los países del “primer mundo” ya que el capital expuesto es muy superior, mientras que los más perjudiciales para las economías, ocurren en los países en vías de desarrollo, donde sus infraestructuras son inferiores al igual que la cobertura de seguros.

Es imprescindible por tanto entender que el cambio climático es un riesgo, y como tal debe mitigarse, y el sector asegurador, especialmente las grandes compañías, pueden y deben convertirse en asesores y creadores de estrategias para los afectados.

Por tanto, es necesario que exista un mercado de seguros eficiente, para además de actuar como preventivo, logre colmar las necesidades del usuario final, ya que en muchos casos, está en juego su subsistencia y la de gran parte de la población.

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