Las manos son muy vulnerables cuando las personas realizan trabajos pesados.

Durante el trabajo, los operarios empuñan palancas y piquetas, sujetan ganchos, colocan tuercas y abrazaderas, mueven cajas, manejan máquinas y herramientas, accionan volantes, válvulas e interruptores, manipulan productos químicos y piezas calientes, objetos cortantes, etc.

Como consecuencia, resultan ser las manos la parte del cuerpo más directamente expuesta a sufrir lesiones.

Siempre que el trabajo tenga riesgos para las manos se utilizarán guantes de protección adecuados al tipo de riesgo de que se trate.

Trabajando en máquinas con partes en movimiento (taladros, tornos…) no deberán usarse anillos, pulseras, relojes, etc., que puedan resultar enganchados. En estos casos tampoco deben usarse guantes, dado el peligro de atrapamiento y posterior arrastre que esta máquinas presentan.

No deben acercarse las manos a los elementos de máquinas en movimiento.

Para medir, limpiar, engrasar y reparar una máquina, debe pararse antes ésta y asegurarse de que no se pondrá en movimiento inadvertidamente.

Las herramientas manuales que se empleen deben estar en buen estado y deben usarse correctamente (no usar una lima como palanca, una llave como martillo, etc.).

Las heridas, por pequeñas que parezcan, deben desinfectarse de inmediato.

Para manejar objetos cortantes, como chapas, perfiles, etc. o punzantes, como cables, se usarán guantes de cuero o material similar, muy resistente.

Para trabajar con objetos o materiales calientes, se usarán guantes de protección contra el calor.

Para realizar tareas en presencia de tensión eléctrica, las manos se protegerán con guantes  aislantes.

Cuando se realicen trabajos con riesgo de salpicaduras de líquidos corrosivos o riesgo de sufrir quemaduras por chispas, llamas, radiaciones, etc., los guantes deberán ser largos o se suplementarán con falsas mangas.

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