Crecen los Microseguros en América Latina y el Caribe a ritmo aceptable, pero no suficiente para cubrir las necesidades de la región.

En 2016, más de 8,2% de la población en América Latina y el Caribe tenía al menos una póliza de microseguro, con 52,1 millones de personas aseguradas.

En conjunto, el volumen de primas emitidas alcanzaba los 420 millones de dólares.

Los datos corresponden al estudio sobre:

‘El panorama del microseguro en América Latina América y el Caribe (ALC) 2017’, publicado por Microinsurance Network y Munich Re Foundation.

Este fue presentado la pasada semana en la 13° Conferencia Internacional de Microseguros que tuvo lugar en Perú.

Entre las principales conclusiones,podemos señalar las siguientes:

Los países tienen que determinar quiénes se harán cargo de qué riesgos.

“Tiene que estar claro quién es el dueño del riesgo, es decir, quién financiará la recuperación tras un desastre.

En efecto, hay que definir qué parte hará el Estado y qué parte tendrán que afrontar las personas”.

Así lo señaló Stefan Dercon, profesor de la Universidad de Oxford durante la primera sesión plenaria.

El experto afirmó que, si las responsabilidades no están claramente asignadas, no puede haber un plan adecuado para enfrentarlas.

Los seguros ayudan a las personas a tomar riesgos y, por lo tanto, incentivan la generación de nuevos negocios.

Dean Karlan, profesor de la Universidad de Northwestern, expuso su investigación en Ghana, la cual concluyó que:

Los microseguros tuvieron mayor impacto que los microcréditos en la propensión de los campesinos a seguir invirtiendo en sus campos de cultivo.

La tecnología y las alianzas estratégicas son clave para diseñar microseguros valiosos para el consumidor a una escala que los haga sostenibles comercialmente.

Para ello, las aseguradoras requieren también acceso a información sobre la cual puedan trabajar con análisis de datos y acceso a canales novedosos, como:

  • Compañías de electricidad y otros servicios públicos.
  • Herramientas como los chatbots para la atención efectiva de reclamos.

La demanda por seguros contra riesgos climáticos viene creciendo aceleradamente.

  • Los huracanes.
  • Inundaciones.
  • Sequias.
  • Deslizamientos.

Sin duda, vienen generando una fuerte demanda de protección no sólo en la actividad agraria, sino en muchas otras como:

  • Transporte.
  • Turismo.
  • Pesca, etc.

Una respuesta que está demostrando ser efectiva son los seguros indexados.

Estos pueden diseñarse con indicadores climáticos, como:

  • Temperatura.
  • Precipitaciones.

También, con indicadores de volumen dePor  producción e incluso con tasas de mortalidad (usados en ganadería).

Por otra parte, se está investigando el desarrollo de microseguros indexados para responder ante epidemias asociadas a catástrofes (cólera, dengue, etc.)

La educación debe ser un proceso continuo.

Los clientes de seguros y del sistema financiero en general entienden con facilidad los beneficios y costos de los productos que toman.

Sin embargo, mientras no los necesiten, no recordarán los detalles.

La educación deber ir de la mano del marketing para que la venta sea responsable y el cliente tenga una experiencia satisfactoria.

El cliente debe estar en el centro de la ecuación.

Como se señaló en la 13ª Conferencia Internacional de Microseguros, para el desarrollo de los microseguros, es necesario preguntar a los clientes lo que no se sabe de ellos,.

Es decir, preguntar cómo le va con el producto y corregir si hace falta.

Las entidades de microfinanzas vienen sensibilizando y entrenando especialmente en seguros a sus asesores de crédito.

Sobre todo, para que también puedan ser claros sobre los beneficios y exclusiones de los seguros que ofrecen.

Fuente: Inese.es.

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