Mantener la distancia de frenado es fundamental a la hora de conducir un vehículo.

Muchos de los accidentes de tránsito que se presentan cada día en nuestras ciudades y carreteras ocurren porque muchos conductores no tienen en cuenta un importante factor a la hora de conducir: la distancia de frenado.

Y es que el exceso de velocidad y de confianza en el estilo de manejo hacen que una persona no tome la suficiente distancia con los vehículos a su alrededor,  ocasionando accidentes  que se hubieran podido evitar con un poco  más de precaución.

Al no mantener una distancia de frenado adecuada, podemos también atropellar a un peatón o sufrir un accidente con graves consecuencias que van desde lesiones  hasta la muerte.

Para muchas personas, frenar un vehículo es una acción mecánica que no debería tener mayor análisis. Pero la verdad es que, a la hora de detenernos, muchas variables entran en juego, las mismas que hacen la diferencia entre una conducción segura y otra en la que nos exponemos a mayores riesgos a nosotros mismos y a los demás.

Una de estas variables es la distancia de detención es aquella que recorre un vehículo desde que el  conductor percibe la situación que lo obliga a frenar hasta que el vehículo,  finalmente, se detiene totalmente. Esta detención no se produce de inmediato y es ahí donde el conductor pierde el control de la situación y ocurren los accidentes de tránsito.

El  tiempo de detención, es un factor que es a su vez la suma de dos factores: el tiempo de frenado de un vehículo (tiempo que transcurre mientras se están accionando los frenos y el vehículo se detiene por completo)  y el tiempo de reacción del conductor (lapso que se demora una persona en asimilar la situación de frenado y pasar  el pie del acelerador al freno del vehículo). Aunque este último está calculado en un segundo, este puede variar según varias condiciones: las características propias del conductor (su destreza al conducir, su nivel de cansancio y concentración al manejar, su capacidad de reacción, etc.) el estado del vehículo (estado de cauchos y frenos) y las condiciones del clima y  de la vía.

A la hora de mantener una frenada segura, debe tenerse en cuenta la velocidad con la que se dirige el vehículo, pues, a más velocidad, mayor es la distancia que debemos guardar con otros vehículos,  para evitar colisiones y accidentes.

Para evitar percances por esta causa, le recomendamos:

  • Estar atento a la vía y todo lo que en ella sucede: las distracciones como hablar por celular, pelear con otros ocupantes del vehículo, comer, fumar, etc., hacen que disminuyamos nuestra atención de lo que sucede a nuestro alrededor y así frenemos el vehículo cuando ya es tarde.
  • La técnica de los dos segundos es efectiva a la hora de calcular la distancia entre vehículos: mientras maneje, asigne mentalmente un punto fijo a la trayectoria del vehículo que va adelante (un árbol, un semáforo, una valla, etc.) cuente dos segundos siguiendo la marcha del vehículo y fíjese si pasa dos segundos después por ese mismo punto. Si cuenta menos de dos segundos, es porque va muy cerca del vehículo que va delante de usted.
  • Vigilar el estado mecánico del vehículo: revise el estado de los cauchos y frenos de su vehículo para así evitar inconvenientes por causa de un desperfecto mecánico.
  • Cuidado con la distancia de frenado en redomas, intersecciones y cruces. Muchos accidentes causados por irrespetar la distancia de frenado ocurren en estos lugares, pues muchos aceleran y cruzan sin fijarse lo que hacen los vehículos a su alrededor.
  • Adaptar la velocidad a las circunstancias del momento y a los lugares por los que se transita. Las condiciones de la vía, la densidad del tráfico y otros factores pueden influir en nuestro manejo seguro y preventivo.
  • También es necesario mantener una buena distancia lateral con otros vehículos, un importante factor para tener en cuenta para evitar accidentes de tránsito y choques con otras personas u objetos. Al tener una buena distancia lateral, podremos tener un mejor espacio para, por ejemplo, reaccionar a tiempo ante un cambio de canal de otros vehículos, abrir las puertas del carro sin interrumpir la trayectoria de otros y viceversa y para permitir la subida y bajada de pasajeros de otros vehículos.
  • Recordar  mirar por los retrovisores, pues estos ayudan a observar los riesgos fuera del auto y permiten mejorar las distancias laterales y trasera.
  • Conducir con una disposición alerta a lo que sucede dentro del vehículo y en la vía: evita manejar cansado o bajo el efecto del alcohol o drogas.

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