Los deportes de motor son muy variados. Fórmula 1, motociclismo, rallies.

Las competiciones que tienen al motor como protagonista son muy variadas. Pero ¿sabe cómo se aseguran estas competencias?

Hay que tener en cuenta el componente no sólo de espectáculo, sino también de riesgo que conlleva la celebración de todo evento deportivo de motor, tanto para los pilotos como para el público o las instalaciones que los acogen, por eso es totalmente comprensible la importancia de la contratación de un seguro de eventos.

Por otra parte el patrocinio, como es lógico, está a la orden del día y sustenta económicamente la celebración de unas pruebas que resultan muy costosas; no sólo en lo que respecta a los medios materiales -vehículos, circuitos, infraestructuras-, sino también en los humanos, dada la gran cantidad de personas que deben trabajar en la organización y desarrollo de las competiciones. Más allá de todo el dinero que se suele mover en ellas y de los sueldos que cobran los principales protagonistas, los pilotos, así como el resto del equipo. Sin él sería prácticamente inconcebible la celebración de las pruebas de motor .

En este panorama hay ciertas compañías con una importante tradición, tanto en el patrocinio como en el aseguramiento de eventos de motor.

Estos seguros cubren todos los sectores implicados: deportistas, aficionados y vehículos. Se asegura la responsabilidad civil que puedan sufrir terceros -especialmente el público- por el desarrollo de actividades deportivas. Igualmente los propios deportistas tienen un seguro de accidentes para cubrirles potenciales daños corporales. También los vehículos, si circulan por vías públicas -por ejemplo, en carreras de rally o enduro en motos- precisan un seguro obligatorio de circulación, igual que el de cualquier otro medio de transporte particular, con las mismas coberturas legales.

La prioridad, en todo caso, es garantizar la responsabilidad de los organizadores con respecto a la seguridad del público que presencia una prueba determinada. Principalmente, las coberturas de los espectáculos públicos buscan asegurar la responsabilidad civil del organizador frente a daños a terceros. A más cantidad de espectadores, como es lógico, se precisa un mayor capital para firmar una póliza de esta magnitud. Las cifras en algunos casos resultan muy elevadas.

Es un mercado muy cerrado, en el que hay muy pocas aseguradoras interesadas. Todo lo que huele a motor genera miedo y desconfianza. Falta conocer mejor la realidad del riesgo, señala el portal ecomotores.es

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