La sinusitis es la inflamación de los senos paranasales. Estos son dos pequeños espacios huecos por donde pasa el aire que circula entre los huesos de la nariz. Se dividen en tres grupos: senos frontales, senos etmoidales, senos esfenoidales y senos maxilares.

Si todo es normal, el aire se desplaza sin problema a través de estas cavidades. En cambio, cuando se inflaman los senos paranasales surgen dificultades para respirar y otras molestias como un dolor que a veces puede llegar a ser muy intenso.

Si los senos paranasales están saludables no hay presencia de bacterias u otros microorganismos. En ese caso, el moco sale y fluye hacia la nariz sin problema. Si se acumula demasiado moco o se presenta algún bloqueo de las aberturas paranasales, se crea un caldo de cultivo para diversos tipos de microorganismos. Esto termina dando lugar a la sinusitis.

El origen de la sinusitis

La segregación excesiva de moco y/o el bloqueo de las aberturas paranasales tienen diversos orígenes. Los más frecuentes son los siguientes:

  • Las alergias y resfriados, que contribuyen a producir mayor volumen de moco
  • Los salientes óseos anormales en la nariz
  • La desviación del tabique
  • Presencia de pólipos nasales
  • Afección en los cilios (o vellos ubicados en las aberturas paranasales), los cuales no logran sacar el moco

Hay algunos factores de riesgo asociados que contribuyen a producir la sinusitis o, en todo caso, facilitan que se origine. Los principales son: padecer fibrosis quística, fiebre del heno o rinitis alérgica; tener debilitado el sistema inmunológico; presentar hipertrofia de adenoides; someterse a presiones físicas o a la fuerza de gravedad; y, finalmente, el hábito de fumar.

Tipos de sinusitis y síntomas

Hay varios tipos de sinusitis que se diferencian en función de su tiempo de duración. Básicamente se distinguen cuatro clases:

  • Aguda – Dura hasta 4 semanas
  • Subaguda – Dura de 4 a 12 semanas
  • Crónica – Dura más de 12 semanas
  • Recurrente – Se presentan varios ataques durante un mismo año

Hay algunos síntomas que son comunes a todos los tipos de sinusitis. Los más importantes son:

  • Pérdida del olfato o mal aliento
  • Tos, más intensa durante la noche
  • Fatiga
  • Sensación de malestar
  • Dolor de cabeza
  • Sensación de presión interna en la zona que rodea la nariz
  • Dolor detrás de los ojos
  • Dolor de dientes
  • Sensibilidad en el rostro
  • Congestión nasal
  • Goteo retronasal
  • Dolor de garganta

En la sinusitis aguda los síntomas aparecen siete días después de haber contraído un resfriado. En el caso de la sinusitis crónica, todos los síntomas son similares. Sin embargo, tienden a ser más leves y, como se anotó, presentan una mayor duración.

Diagnóstico de la enfermedad

Lo más usual es que en principio se haga un diagnóstico a partir de una inspección de los senos nasales. El médico proyecta una luz sobre esa zona, en busca de pólipos o signos de inflamación. También es frecuente que se aplique presión sobre el área para verificar si hay dolor o no. La presencia de dolor sugiere que hay sinusitis.

Para realizar un diagnóstico certero, por lo general se ordena alguna o varias de las siguientes pruebas clínicas: rinoscopia, tomografía computarizada o resonancia magnética. Las radiografías difícilmente arrojan un resultado fiable.

El médico también puede ordenar otros exámenes complementarios como: cultivo nasal, citología nasal, exámenes de sangre para evaluar el funcionamiento del sistema inmunológico y pruebas para alergias, función ciliar y fibrosis quística.

Pronóstico y complicaciones

La sinusitis tratada a tiempo tiene, por lo general, un pronóstico muy favorable. Si se lleva a cabo el tratamiento adecuado y se mantienen los cuidados necesarios, normalmente el paciente logra la mejoría total. Si se presentan episodios recurrentes es señal de que no se ha erradicado la causa de la enfermedad.

Las complicaciones de la sinusitis no son frecuentes. Sin embargo, si se presentan, deben ser asumidas con mucho cuidado ya que podrían llegar a tener un curso peligroso. Las más frecuentes son:

  • Crisis de asma que se derivan de una sinusitis crónica
  • Dificultades en la visión. Se originan cuando la infección se extiende al ojo y en algunos casos dan lugar a pérdida de visión o ceguera incluso
  • Coágulos de sangre o aneurismas. La sinusitis puede afectar las venas que están alrededor de los senos paranasales. En esos casos, se interrumpe el flujo de sangre y aparece el riesgo de sufrir un derrame cerebral
  • Tiene lugar cuando la inflamación avanza en dirección al cerebro

Otras complicaciones menos frecuentes son la infección ósea (osteomielitis) y las infecciones cutáneas en la zona que rodea los ojos. Todas las complicaciones deben ser tratadas a la mayor brevedad, en un centro de salud.

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