Los puestos de trabajo debe estar diseñado para evitar enfermedades laborales.

Las enfermedades laborales son aquellas relacionadas con el desempeño de las funciones de un trabajador, que causan lesiones e impiden que el trabajo sea productivo.

Hay que diseñar el puesto de cada trabajador teniendo en cuenta la tarea que se va a realizar, a fin de que esta se realice cómodamente y de forma eficiente. El diseño de los puestos de trabajo debe comprender todos los elementos que integran el sistema de trabajo, incluyendo los aspectos relativos al medio ambiente físico y a la organización del trabajo.

Es allí donde entra en juego la ergonomía. Si el puesto de trabajo está diseñado adecuadamente, el trabajador podrá mantener una postura corporal correcta y cómoda, evitando así posibles lesiones en la espalda, problemas de circulación en las piernas, etc. Las principales causas de estos problemas pueden ser: asientos mal diseñados, permanecer de pie durante mucho tiempo, extender demasiado los brazos para alcanzar los objetos o una iluminación insuficiente que obliga al trabajador a acercarse demasiado a las piezas.

El siseño de un puesto de trabajo, o el rediseño de uno ya existente, conlleva un procedimiento que consta de varias etapas. La intervención de los ergónomos no debería darse después de que se hayan tomado las decisiones importantes (al final del proceso), sino antes, para tratar de resolver los problemas de diseño. La ergonomía debe estar presente desde el comienzo del proceso de diseño e intervenir en todas sus etapas. Se recomienda una estrecha colaboración entre diseñador, ingeniero y ergónomo. Es importante que en todas las decisiones tomadas durante el proceso de diseño, se tenga en cuenta la complejidad entre la ingeniería y los factores humanos.

 

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