Cuando se está deprimido y es necesario manejar hay que tener especial cuidado con la ingesta de medicamentos.

En función de la gravedad de los síntomas el médico podrá recetar antidepresivos por lo que durante el tratamiento no se podrá conducir si el médico así se lo indica.

Los efectos de los antidepresivos se suelen manifestar principalmente al principio del tratamiento y se van atenuando en las siguientes dos o tres semanas. Estos efectos adversos, sobre todo, afectan a las capacidades psicomotoras y cognitivas, de ahí que se prohíba conducir. A veces también interfieren en enfermedades cardíacas y gastrointestinales.

Los antidepresivos provocan, fundamentalmente, somnolencia y también producen falta de coordinación, confusión, facilidad de convulsiones, vértigo, temblor, taquicardia, alteraciones de la acomodación ocular, sudoración, una reducción de la capacidad de reacción y reflejos.

En general si la persona que sufre depresión y está medicada decide manejar estaría poniendo en peligro su seguridad y la de los demás. Los efectos, además, se potenciarán si se consume alcohol o drogas.

Por este motivo es fundamental que el médico prescriba el medicamento más adecuado en función de los síntomas del paciente y que lo supervise periódicamente, sobre todo si la persona está medicada con antidepresivos. El seguimiento de los pacientes depresivos es fundamental para evitar su incapacidad al volante, tanto por la enfermedad, como por el tratamiento recomendado. También es importante mantener el tratamiento para poderse curar adecuadamente y esto lo decimos porque se ha detectado que dos de cada tres pacientes suelen abandonar el tratamiento al mes de comenzarlo.

 

Deja un comentario

Cerrar menú