¡Inclinar la balanza hacia el plato del triunfo es una cuestión de actitud!

Cómo saber cuáles son las diez variables que integran ese talento natural para ser un empresario de éxito? 

Segunda: ¡Actitud!

La actitud de una persona puede ser positiva o negativa, y es precisamente ésta la que determina el éxito o el fracaso, no sólo en el mundo empresarial, sino también en la vida personal. Muchos de los proyectos fracasan, aun antes de ser concebidos, precisamente por la actitud con que se enfrentan.

A veces, nos resulta difícil cambiar las circunstancias que nos rodean, y en la mayoría de los casos no depende de nosotros, pero lo que sí depende de nosotros es la actitud con que buscamos nuestros sueños, la actitud con que enfrentamos la vida y el futuro.

Zig Ziglar, un americano que estudió a miles de personas, concluyó que el 85% de los éxitos eran producto de una actitud positiva hacia lo que se emprende, y únicamente el 15% se debía a destrezas técnicas. Por consiguiente, la distancia entre uno y los sueños se llama: ¡Actitud!

Esa actitud, es la que nos permite transformar los fracasos en experiencias, y a levantarnos después de haber caído. Es la que nos permite dar un paso más que los demás, sin escatimar esfuerzos y tiempo. La que no nos permite desmayos, ni vacilaciones. La que nos hace caminar firmes y seguros hacia nuestro objetivo, sin admitir otra alternativa que seguir de pie y hacia adelante.

Mi madre solía decirme: «Carlos, querer es hacer». No es suficiente con querer; hay que hacer. No es suficiente con hacer; hay que querer. Es ese querer, lo que te lleva a hacer sin descanso. En la vida, lo más importante no es hacer lo que uno quiere, sino querer lo que uno hace. 

El deseo interno comienza con una elección, pero lo más importante es la actitud con que enfrentamos esa elección. Es bueno y positivo esperar mucho de la vida, pero nunca debemos olvidar que también la vida espera mucho de nosotros.

Uno de los dichos más bellos que recuerdo de mi padre, y que lo tengo presente todos los días en mi mente y en mi corazón, es: «cada mañana en África una gacela se despierta y sabe que tiene que correr más rápido que el león, porque si no morirá y será el alimento del león. Cada mañana un león se despierta en África y sabe que tiene que correr más rápido que una gacela, porque si no se morirá de hambre. Carlos, no importa si eres una gacela o eres un león, cada mañana cuando sale el sol, es mejor que corras».

Por eso cada día, con la actitud correcta, con voluntad, tenacidad y trabajo; y manteniendo un reto constante con uno mismo, es sólo una cuestión de tiempo, la llegada del verdadero éxito. Sin embargo, hay muchos que ni siquiera logran regir su vida, y pretenden regir su destino. ¡Una auténtica utopía!

En la única taberna que había en mi pueblo, tenían una báscula para pesar, con dos platos a ambos lados. En uno de los platos ponían las pesas de diferentes pesos, y en el otro ponían la verdura, fruta, carne o lo que estuviesen pesando. Recuerdo que ponían más pesas cuando la báscula estaba muy inclinada hacia el plato de la mercancía; o ponían más mercancía, cuando la báscula estaba inclinada hacia el plato de la pesas. 

Si alguien quiere triunfar en el mundo empresarial, debe ponerle más trabajo, más horas, más dedicación, más empeño al plato de la mercancía; en vez de ponerle más peso a su vida. 

¡Por todo esto, inclinar la balanza hacia el plato del triunfo es una cuestión de actitud! Sólo depende de cuánto estás dispuesto a ponerle a cada plato.

cdoradof@hotmail.com

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