Enfermedades mentales y sus efectos al manejar, son elementos de suma importancia para evitar accidentes viales y brindarnos mayor seguridad.

Las enfermedades mentales y las lesiones por accidente de tráfico, constituirán los dos principales problemas de salud de la población mundial en el primer cuarto de siglo XXI.

Así lo afirma la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Más,  esta relación entre enfermedades mentales y accidentes de tráfico no es una casualidad.

Por qué ?

Por qué  los efectos de muchas enfermedades producen una importante alteración en las capacidades cognitivas, motoras, conductuales, etc.

Estres

El estrés modula en buena medida, la forma de conducir de las personas.

Igualmente, es la causa de un número considerable de accidentes.

Sin embargo, ninguna normativa de tráfico alude explícitamente al estrés como un elemento incapacitante para la conducción

Teniendo en cuenta las reflexiones presentes, el estrés debería ser considerado como un relevante factor de riesgo de accidente.

Depresión y ansiedad

Lo mismo sucede con la depresión y la ansiedad.

Estas aparecen tipificadas como trastornos psicológicos en los sistemas convencionales de clasificación de las enfermedades mentales.

Más, deberían ser objeto de atención y motivo.

Su relevancia es suficiente para la adopción de precauciones o medidas especiales en situaciones de interacción con el tráfico.

Las misma situación se plantea con su tratamiento farmacológico.

Efectos de los tos medicamentos

Y es que un 15% de conductores reconoce estar medicados para tratar la depresión, la ansiedad, los trastornos del sueño o para relajarse o dormir.

Se trata de un dato muy relevante dadas las grandes repercusiones que los efectos secundarios de estos fármacos tienen para la conducción.

Se estima,que en aproximadamente una cuarta parte de los casos, estos medicamentos contienen una advertencia sobre su posible relación con la capacidad de conducir.

En gran parte de los casos, el paciente desconoce el riesgo potencial de esos medicamentos.

La razón obedece a que con frecuencia, el personal sanitario no informa acerca de los efectos del tratamiento sobre la capacidad para conducir.

Población afectada

Eso supone que casi tres cuartas partes de los conductores, no son conscientes de la influencia de los fármacos utilizados para combatir el insomnio, para relajarse/dormir.

También, más del 60% desconoce los efectos de los medicamentos utilizados para tratar la depresión (66%) y la ansiedad (64%) en la conducción.

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