Los cauchos constituyen el único punto de unión entre el vehículo y el suelo, que se realiza a través de una superficie reducida.

Es por tanto responsable de buena parte del comportamiento del automóvil y de su seguridad.

Por eso es conveniente someterlos a ciertos cuidados y revisiones. Como por ejemplo:

Mire el dibujo de la banda de rodadura y compruebe que tiene al menos 1,6 mm de profundidad. Por el peligro de deslizarse en superficies húmedas, es mejor que el dibujo llegue a 3 mm.

La vida útil de las marcas y modelos más conocidos oscila entre los 70.000 y los 50.000 kilómetros, pero es más seguro cambiarlos antes.

Los cauchos envejecen con el paso del tiempo y el contacto con aceites, líquido de freno o carburantes. No los use durante más de cinco años aunque tengan poco kilómetros. Examine los laterales en busca de pequeñas grietas,

Una conducción tranquila alarga la vida de los cauchos. Si es rápida y deportiva se degradan con más rapidez.

Compare las marcas. Hay fabricantes que adaptan los neumáticos al tipo de conducción y por tanto varía su adherencia, comportamiento y duracción.

No se fije sólo en el precio; la calidad y las dimensiones no deben pasar a segundo plano; son primordiales si se quiere conducir seguro.

Mida la presión de los neumáticos con cierta frecuencia y siempre en frío (cuando el vehículo lleva estacionado al menos una hora a la sombra). De lo contrario calcule que el manómetro marcará una presión de hasta 0,3 bares (kgs/cm2) más de la real.

Los manómetros de las gasolineras tienen un margen de error porque sufren las inclemencias del tiempo y de los golpes. En caso de duda, iguale las presiones de un mismo eje, un poco al alza.

Hay una presión para rodar por carretera y otra por autopista y/o a plena carga. Estos datos vienen indicados en el manual de instrucciones de su vehículo. La diferencia puede ser sustancial. Las bajas presiones pueden causar reventones.

No realice frenadas fuertes, porque una zona del neumático puede quedar más desgastada que las demás. Además de producir vibraciones, puede desestabilizar frenadas posteriores y modificar el comportamiento del vehículo en las curvas.

No es conveniente subir las ruedas a los bordillos, ya que el caucho se puede pellizcar. Si no hay más remedio, hágalo muy lentamente.

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