El cinturón de seguridad, junto con el casco, son dos de los elementos de seguridad más odiados por los conductores.

Hay personas que solo usan el cinturón en carreteras, lo tienen bloqueado o simplemente no lo llevan.  Lo más curioso es que al preguntarles si estarían también dispuestos a renunciar a los airbags, a los frenos, o a cualquier otro elemento de seguridad, todos responden invariablemente que bajo ningún concepto.

Los fabricantes de carros no lo consideraron prioritario hasta los años cuarenta. Y hubo que esperar hasta 1959 para que Volvo patentase el cinturón de 3 puntos, que se ha convertido en un estándar para los vehículos de producción en serie.

Aunque los más comunes en los vehículos son los de tres puntos, todo el que haya visto cualquier carrera se habrá fijado en los complejos sistemas de retención que utilizan los pilotos, atados prácticamente al asiento por cinco o seis puntos.

Junto a estos, también tenemos los de cuatro puntos, que prescinden del anclaje de las piernas. Y si hemos ido sentados en la parte central de la banqueta trasera, habremos comprobado que algunos vehículos disponen para ese zona de un cinturón abdominal de dos puntos similar al utilizado en los aviones de pasajeros.

El cinturón de seguridad nos tiene que sujetar perfectamente al asiento. Esto significa que debemos llevarlo ceñido a nuestro cuerpo. Al tirar del dispositivo, pasaremos el cinto por encima de nuestro hombro, colocando la parte superior del mismo sobre la clavícula, entre el cuello y el hombro.

Al trabar la hebilla, nos aseguraremos de que la parte baja rodea nuestro abdomen por la pelvis y se sitúa sobre dos huesos prominentes y duros conocidos como crestas ilíacas. Para comprobar que nos lo hemos puesto correctamente, debemos realizar un movimiento brusco hacia delante, con lo que el sistema bloqueará el cinturón.

Todos los ocupantes del vehículo –incluidos niños y embarazadas– deben llevar siempre puesto el cinturón de seguridad

Los niños de más de 12 años, o los menores que superen esa estatura de 1,35 metros, pueden utilizar excepcionalmente el cinturón de seguridad del propio vehículo.

Del buen estado de los cinturones depende en gran medida nuestra seguridad. Por lo tanto, deberemos chequear regularmente que funcionan bien. Para ello comprobaremos que el cinturón al soltarse se recoge rápidamente.

De no ser así, los tensores del carrete pueden estar sucios o defectuosos. Por eso es conveniente limpiar de vez en cuando con un cepillo o con un aspirador, tanto las cintas como el carrete de recogido. Si el dispositivo de auto-enrollado sigue fallando habrá que acudir a un taller para que nos lo revisen.

 

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