Los avances en medicina nos dan hoy la posibilidad de vivir muchos años con muy buena calidad salud.

Pero para que esto sea así realmente no sólo debemos “ayudarla” alimentándonos bien y haciendo actividad física: también es fundamental que nos ocupemos de nuestra mente.

Siempre es conveniente prestarle atención al cerebro y su funcionamiento pero, especialmente, después de los 40 años, se empezará, paulatinamente, a cosechar lo que se ha sembrado en materia de salud mental. Todo lo que se haga en la etapa media de la vida, en la etapa de la prevención, es cuando más posibilidades hay de generar salud en el cerebro porque después de los 60 años, se empieza a remar a favor o en contra de lo que ya se ha hecho.

Para evitar el deterioro del cerebro es aconsejable no tener malos hábitos. Por ejemplo: el sedentarismo va en contra de la composición natural y genética del ser humano, el hombre está hecho para tener que caminar en pos de su alimentación, no para tener un restaurante cada cincuenta metros. En realidad, toda su constitución genética nutricional y psicológica está hecha para el ayuno y no para la sobreoferta o sobreabundancia de alimentación. Por eso, parte del problema de la obesidad es cultural, no solamente por sobreoferta de alimentación, sino por la mala calidad de la misma.

Para mantener la salud mental existen una serie de ejercicios que se pueden poner en práctica en la vida cotidiana. Por ejemplo:

  • Mire una película y explique la trama con sumo detalle a alguien que no la haya visto. 
  • Haga las cuentas mentalmente en el supermercado y luego compárelas con el resultado que ofrezca la cajera. 
  • Lave sus dientes con su mano no dominante.
  • Cuando atiende el teléfono trate de reconocer al que llama antes que se identifique. Luego intente memorizarlo. Al final del día escriba todas las personas que llamaron. 
  • Cuando entre en un cuarto lleno de gente trate de estimar rápidamente cuanta gente hay a su derecha y cuánta hay a su izquierda. 
  • Cuando cene en un restaurante o casa de un amigo trate de identificar los ingredientes utilizados en el plato que está comiendo. Concéntrese en los sabores sutiles. Luego verifique sus percepciones con el mozo o su amigo.
  • Evite situaciones de estrés emocional y mantenga una vida relajada que le permita disfrutar de las actividades de ocio. 
  • Intente mantener una vida socialmente activa.
  • Intercambie momentos y opiniones con personas de menor edad. 

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