Los niños tienen miedo a la oscuridad por un instinto de protección frente a la posibilidad de peligro.

Sucede que antes de los seis años no pueden diferenciar claramente la realidad y la fantasía.

Cómo ayudar a tu hijo a evitar el miedo a la oscuridad

No importa cuantas veces se repita, retarlo o restarle importancia no ayuda a tu hijo a superar esta etapa.

Si hay un monstruo en la habitación debes ayudarlo a buscarlo.

A tu hijo no le sirve que declares que los monstruos no existen, debe constatar por él mismo que no hay ninguno abajo de su cama y que, además, siempre estarás cerca para

  • Cuidarlo
  • Protegerlo
  • Defenderlo.

Recuerda también que tu hijo no sabe cómo expresar sus temores

Por lo tanto, ayúdalo a encontrar las palabras porque un miedo expresado y reconocido en voz alta, pierde parte de su dramatismo.

La rutina de ir a la cama

Para ayudar a tu hijo frente a estos sentimientos “reales”, una de las estrategias es respetar los rituales para ir a la cama.

Ir todas las noches a dormir a la misma hora, sobre todo para los más pequeños, da seguridad, ya que los rituales tranquilizan.

Y no dudes en permitirle a tu hijo la permanencia del objeto o de la tenue luz en su cama.

La falta de puntos de referencia promueve la ansiedad.

Trata también que, por lo menos una hora antes de ir a dormir, tu hijo no tenga actividades que lo exciten, incluidos:

  • Besos.
  • Abrazos.
  • Cosquillas.
  • Correr… y, por supuesto, televisión y computadora.

El mejor método que tienes para que tu hijo vaya a la cama es

  • Baño
  • Cena
  • Y lectura de un cuento adaptado a su edad.

Fuente: Mejor con Salud.

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