Amar el empleo que odia, es algo que luce utópico pero es más fácil de lo que parece.Es solo cuestión de actitud y voluntad para superar la situación.

Odiar el empleo es un hobby muy preciado.

De hecho, en un estudio reciente se encontró que tres de cada cinco trabajadores están descontentos con lo que hacen.

Pero, ya sea que su queja consista en:

  • Un mal jefe.
  • Demasiada burocracia.
  • La política de la oficina.
  • Un trabajo aburrido,

o todo lo mencionado, usted no tiene por qué sufrir en silencio.

Siempre, hay cosas que puede hacer para mejorar su situación.

Sobre todo, dejar de sentirse víctima de las circunstancias y alcanzará influencia y control de su propio destino.

He aquí algunas estrategias que lo ayudarán a orientar sus pensamientos.

Deje de Mirar el Reloj

El aburrimiento embrutece.

Si usted no tiene cuidado, puede convertirse en un esclavo del reloj.

Intente descubrir formas de participar más, de mejorar su trabajo sin agregarle más tarea.

Piense en forma cualitativa, no cuantitativa. No más, sino mejor.

Para empezar, mantenga ojos y oídos abiertos a fin de estar alerta a proyectos nuevos que puedan interesarle.

Mejor aún, invente un proyecto que resuelva un problema de la organización y haga fluir su vena creativa.

Una empleada de las denominadas “cazadora de talentos” y un consultor que estaba harto de capacitar gerentes, dividieron sus tareas por la mitad e intercambiaron responsabilidades;

Los dos empezaron a disfrutar del nuevo crecimiento, y ella descubrió ver cuánto disfrutaba de la capacitación.

De hecho, le gustó tanto que decidió dedicarse full-time, algo que nunca se le hubiera ocurrido.

Felicítese de vez en cuando

Quizá usted siente que es un lujo que, de vez en cuando, alguien en el trabajo le diga:

“Gracias. Bien hecho”. No es el único.

Mucha gente considera que dan por sentado que su tarea está bien hecha.

Es cierto que los colegas y los jefes pueden ser competitivos, y algunos clientes pueden llegar a colmar su reverenda paciencia.

Pero aunque ellos no le entreguen nunca una medalla o un diploma, usted aun puede sentirse bien si reconoce y aprecia sus propios logros y puntos fuertes.

Para salir de la rutina, una consultora de mi equipo, muy competente, se dio cuenta de que necesitaba una manera más objetiva de evaluar sus propias capacidades.

En consecuencia, leía y releía las evaluaciones que los clientes hacían de ella en sus seminarios, en las que siempre se la elogiaba por su paciencia, buen humor y estilo informativo.

Cada vez que se sentía mal consigo misma, las evaluaciones le recordaban que era una persona realmente eficiente y competente.

Tome las Críticas Como lo que Son

El hecho de que alguien le diga que usted trabaja mal no significa que usted sea idiota.

Simplemente significa que hay algo que debe aprender o que le ha caído mal a alguien.

En realidad, no tiene por qué ser un reflejo de lo que usted realmente vale.

Una periodista de 30 años de edad aún recuerda lo humillada que se sintió la vez en que un gerente la llamó “chiquilina inmadura” cuando tenía 23.

Es el día de hoy que, cuando evoca el incidente, la frase le hace llenar los ojos de lágrimas y arremete con furia.

Los cosas hay que tomarlas como de quien vienen.

Intente, en lo posible, reencausar la controversia hacia carriles más neutrales y profesionales.

Construya Relaciones Positivas

Lo política positiva de oficina no se trata sólo de limar asperezas con los enemigos.

También, significa crear alianzas con aquellas personas que pueden ayudarnos.

Para sentirse mejor en su lugar de trabajo y desarrollar relaciones más estrechas dentro de su empresa, tenga en cuenta las siguientes sugerencias:

  • Inscríbase en cursos que puedan ayudarlo a mejorar sus técnicas de comunicación, juego en equipo y liderazgo. Luego ponga en práctica lo aprendido con aquellas personas que más lo hacen sufrir.
  • Busque responsabilidades que le permitan trabajar con distintos tipos de colegas, y no los mismos pocos con los que suele alternar. Esto mejorará sus habilidades interpersonales, ampliará su visibilidad y revitalizará su jornada laboral.
  • Solicite que le asignen tareas con gente que realmente le guste. Tras permanecer cierto tiempo con ellos, lo más seguro es que usted se sienta bien con usted mismo y con su empresa.
  • Ofrézcase para integrar una comisión que esté a cargo de un proyecto o tema interesante, a fin de poder desarrollar una comunidad interna de colegas con intereses y valores compartidos.
  • Cuando tenga tiempo y energía, colabore para ayudar a otros que tengan “sobrecarga de trabajo”. Adquirirá reputación de jugador en equipo, y desarrollará una red de apoyo que lo ayudará cuando requiera que le devuelvan el favor.
  • Ofrezca reconocimiento a aquellos que lo merezcan. En vez de tratar de robarse los laureles, compártalos con los demás. La gente se sentirá mejor al trabajar con usted y para usted.
  • Esté atento a pequeñas maneras de fomentar la colaboración y no los conflictos. Cuando otros perciban su actitud, pueden llegar a suavizarse.
  • No guarde rencores. Forman mala voluntad y traen úlcera. El enojo crónico es síntoma de problemas emocionales serios. A la larga, trae malas consecuencias para quien lo padece.

Dígale No al Odio

El odio no es una emoción productiva.

Empaña la visión, distorsiona el juicio y conduce al resentimiento.

El odio mata el espíritu y paraliza con amargura a la persona que lo siente.

Considere a modo de ejemplo a cierta gerente de productividad que estaba furiosa con su jefe, el vicepresidente senior de recursos humanos, por demostrar “favoritismo” hacia otro gerente.

En cambio, fue por detrás –y por arriba– a quejarse de él.

Dado el concepto sobresaliente que de él tenían sus superiores, lo único que ella consiguió fue llamar la atención sobre el conflicto y ensuciar su propia posición en la empresa.

Cuando usted pierde el control de sus emociones en su trabajo, lo mejor es siempre tomarse un tiempo para enfriarse antes de tratar de resolver lo que le molesta.

Las acusaciones formuladas en caliente suelen ser poco profesionales, inadecuadas y contraproducentes.

Una vez expresadas ya no pueden ser retiradas y pocas veces caen en el olvido.

En el fragor del momento, los sentimientos pueden convertir llamas pequeñas en incendios y animosidades capaces de destruir una carrera.

Piense, recuerde que en vez de caer en picada con sus emociones, busque un enfoque para resolver el problema racionalmente.

Use estas indicaciones para aprender a aceptar y apreciar el trabajo que tiene… al menos mientras está allí.

Autor: Dr. Renny Yagosesky , Ph.D en Psicología, Conferencista y Escritor.

Twitter e Instagram: @doctorrenny

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