Cada 21 de septiembre, se conmemora el Día Mundial del Alzheimer.

Declarado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) para dar a conocer la enfermedad y generar conciencia sobre la misma.

En este sentido, el diario La Nación publicó una serie de recomendaciones para su detección temprana y tratamiento: 

Si bien normalmente la edad es el mayor factor de riesgo, el Alzheimer también puede surgir antes y desencadenarse por factores hereditarios.

Todo puede comenzar simplemente por:

  • No recordar una palabra.
  • Tener alguna dificultad para realizar una tarea cotidiana.
  • Perder la memoria de un hecho completo, no simplemente detalles del mismo.

También, pueden sumarse cambios en la personalidad, el estado de ánimo y el comportamiento.

Estas pueden ser la primeras manifestaciones de la aparición del Alzheimer.

La causa más común de demencia, que se caracteriza por:
  • Un deterioro gradual de las capacidades cognitivas
  • Conductuales.
  • Funcionales, de la persona.

En la actualidad, la enfermedad de Alzheimer afecta aproximadamente al 10% de los adultos de más de 65 años y a la mitad de los mayores de 85.

En consecuencia, es considerada una de las epidemias más importantes del siglo XXI.

Su causa por factores hereditarios es mucho más infrecuente y sólo se da en el 1% de los pacientes que desarrollan la enfermedad.

Como resultado, siendo los afectados, en general, personas de menos de 50 años.

En la mayoría de los casos, con un familiar directo que tuvo la misma enfermedad.

Detectar a tiempo

El principal síntoma de inicio de esta enfermedad es la perdida de la memoria inmediata.

Es decir, los olvidos de hechos vividos por el paciente pocas semanas, días u horas atrás.

Lo característico, es el olvido de un hecho completo y no solo de algunos detalles.

Es frecuente que el paciente haga las mismas preguntas repetidamente sin darse cuenta que ya las ha hecho.

Y algo muy común, es que suelen olvidar dónde guardan objetos personales o dinero.

Otro síntoma frecuente es la anomia:

La dificultad para encontrar una palabra o un nombre de uso cotidiano, lo que genera que el paciente se muestre menos participativo en conversaciones familiares debido a este problema.

Un llamado de atención es la desorientación tanto en tiempo como en espacio.

Sobre todo, en lugares conocidos, así como también lo son los cambios de humor.

A su vez, es muy común la depresión o la falta de interés o motivación para hacer actividades que antes sí les interesaban.

En estadios más avanzados, las personas con Alzheimer suelen tener creencias erróneas (delirantes) como que les quieren robar o que están planeando perjudicarlas.

Pilares del diagnóstico

El correcto diagnóstico se basa en tres pilares.

Primero, se debe realizar una neuroimagen (una tomografía axial computada o una resonancia nuclear de cerebro).

Con este estudio, se obtiene una idea de la estructura o anatomía del cerebro.

Por lo tanto, permite descartar que no haya ninguna otra lesión que pudiera ser la causa de los problemas que presenta el paciente.

En conclusión,lesiones vasculares, tumores, hematomas, etc.

A su vez, las imágenes también permiten visualizar las áreas críticas de la memoria y observar su volumen.

En la enfermedad de Alzheimer, las áreas de la memoria disminuyen de tamaño.

Otro estudio fundamental, es la evaluación neurocognitiva que permite objetivar los olvidos:

No sólo se estudia la memoria, sino también el lenguaje, las habilidades visuoespaciales y las funciones atencionales u orientación, entre otros puntos.

Se evalúa si los valores obtenidos están dentro o fuera de los valores esperados para la edad y el nivel educacional de la persona.

Por otro lado, es muy importante tener un análisis de laboratorio para ver cómo está el metabolismo en general:

  • Colesterol.
  • Glucemia.
  • Tiroides
  • Vitaminas.

Tips preventivos:

Para proteger al cerebro de esta patología o bien para retrasar su aparición se recomienda:

  • Cuidar el corazón: preservar los factores de riesgo vascular como así también el colesterol, la glucemia, la hipertensión y no fumar. Los controles periódicos son de suma importancia.
  • Hacer actividad física: caminata, yoga, pilates.
  • Realizar actividades que desafíen al cerebro y lo saquen de una zona de comfort: estudiar cosas nuevas, aprender idiomas, aprender jardinería, leer más, ir más al cine, etc.
  • Mantener una actividad social y recreativa activa: esto aleja de la depresión y siempre la vida social enriquece a las personas.
  • Tener una buena alimentación: verduras, frutas, carnes blancas, legumbres, es decir, todos los componentes de la dieta mediterránea.

Hace unas semanas, se publicó una entrevista al conocido filósofo, George Steiner, de 88 años, en la que él cuenta que todas las mañanas traduce un fragmento de un libro al azar a los cuatro idiomas que sabe.

El incentivo para hacerlo es su temor al Alzheimer y a la demencia.

Fuente:mejorconsalud.