“Pensar antes de hablar”, es uno de los consejos que más se da a diario y en cualquier circunstancia, y que encaja perfectamente con aquellos que son la voz o la cara de una compañía.

Si usted es empleado de una entidad en la que tiene que establecer contacto directo con los clientes a diario, debe tener cuidado con lo que dice por dos razones: el cliente si puede retirarse pero usted puede perder su empleo.
 
Frases que irritan a los clientes 

Es la política de la empresa: El problema fundamental es que el cliente no tiene por qué saber ni le puede importar menos cuál es nuestra política de la empresa, lo que necesita es que se le resuelva su problema. Si utiliza esa frase es probable que el cliente entre en cólera.

Lo mejor que se puede hacer es explicar por qué no puede la compañía ofrecer el servicio o solucionar la inquietud.
 
No puedo hacer nada: Pocas cosas resultan más frustrantes para un cliente que, tras hablar durante cierto tiempo con un empleado de la compañía se le responda que nada se puede hacer.
Eso no es cierto, siempre hay algo que se puede hacer, como guiar al cliente o asesorarlo sobre la forma o las personas con las que pueda solucionar el inconveniente.

¿Le importaría esperar un momento?: Cuando un cliente llama por teléfono o va personalmente a una oficina y por la gestión que se debe hacer lo ponen esperar sobra preguntarle si le importaría o no le importaría esperar.

Resulta mucho más sencillo, directo y efectivo decirlo directamente: “le voy a poner en espera o deberá esperar determinado tiempo en esa silla, mientras tramito su solicitud”.

Puede consultarlo en nuestra web: Aunque los medios electrónicos han sido creados para evitar que el cliente vaya hasta el sitio o realice una llamada, una vez logre comunicarse con la empresa, evite aconsejarle que averigüé en la red.

Tal vez otra empresa si tenga una mejor atención al cliente y valore tener contacto con el cliente.

La culpa no es nuestra, es de nuestro proveedor: Cuando se da ese tipo de argumentos el cliente percibe que la compañía es “irresponsable” e inmediatamente se retira y ese cliente nunca volverá.

Le prometemos que los llamaremos: Es similar a cuando alguien va por un trabajo, una vez el entrevistador pronuncia esta frase, se da por entendido que no lo llamará y busca otra opción laboral. Lo mismo hacen los clientes.

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