Fidelizar clientes ayudándoles a proteger su identidad es  un objetivo estratégico para todas las compañías, que como veremos más adelante, incluye varios beneficios simultáneos.

Encontrar una razón por la que se mantengan con nosotros en lugar de irse a la competencia, evitando el precio como factor de decisión, es el lugar en el que todos queremos estar.

Las compañías de seguros no son una excepción a esta regla.

También compiten por fidelizar a su cartera de clientes.

Prestar un servicio de calidad es un factor higiénico y todos estamos obligados a ello.

Sin embargo, a partir de este punto,

¿cómo podemos influir en otras variables para que nuestros clientes permanezcan más tiempo con nosotros y confíen más en nuestros productos?

La irrupción de:

  • Internet.
  • Redes sociales.
  • Internet de las cosas (IoT).
  • Conexión de toda clase de aparatos a la red.
  • Creación de nuestra huella digital.

En efecto, multiplica los riesgos de exposición, tanto de personas como de empresas.

Y en la eterna lucha entre los que atacan y los que se defienden, los primeros tendrán como objetivos principales la privacidad y la suplantación de la identidad.

En esa dicotomía, el eslabón más débil es siempre el factor humano.

El malware distribuido a través del correo electrónico o desde las redes sociales, sigue siendo la gran oportunidad de los delicuentes en la red para conseguir sus objetivos.

Según la última investigación que hemos llevado a cabo desde Affinion, El Consumidor Conectado, en colaboración con la Universidad Oxford Brookes, resultó lo siguiente:

En realidad, es más fácil que un cliente se comprometa con una empresa que vende artículos tangibles que con una que ofrece un servicio que solo requiere una interacción en el momento de contratarlo.

Sin duda, esta es una de las grandes tareas pendientes del sector asegurador.

Cuando hablamos de proteger la identidad nos encontramos, precisamente, con que el peligro no es tangible.

Y no sólo eso.

Algunos consideran que es inevitable.

Así quedó demostrado en una encuesta realizada por Get Safe Online.

Por otra parte, esta llegó a la conclusión de que cerca del 40% de los encuestados cree que no se puede hacer nada para combatir el cibercrimen.

3 retos y una oportunidad de fidelización

Por lo  tanto, nos encontramos con tres retos principales.

El primero, es convencer sobre la necesidad de cubrir los riesgos a los que nos expone nuestra vida digital.

El segundo, ayudar a nuestros clientes a limitar lo máximo posible esa exposición y tenderles las herramientas necesarias para controlar las posibles fugas.

El tercero, es ofrecerles guía y soluciones concretas y personalizadas en el caso de que se produzca ese robo de identidad.

Estos retos son, además, una oportunidad para conseguir la fidelización de la que hablábamos al principio de estas líneas.

Si somos capaces de:

  • Formar una alianza con nuestros clientes.
  • Ofreciéndoles la formación y la información necesaria en ciberseguridad, de una manera sencilla y práctica.

Sin duda, crearemos un lazo que afianzará el compromiso.

Es la forma de transformar lo intangible en tangible y afrontar la dificultad a la que hacíamos referencia en nuestro estudio.

La empresa obtendrá así un doble beneficio:

  • Fidelidad del cliente.
  • Disminución en las incidencias de fraude en caso de robo de identidad.
  • Ahorro de recursos.

Sin embargo, a pesar de todo, es necesario educar al cliente en que, por muy bueno que sea su seguro, este es solamente un complemento ideal que no le exime de cuidar la seguridad de su propia identidad.

Fuente: future.inese.es

Esta entrada tiene un comentario

Deja un comentario

Cerrar menú