¿Dolor de cuello? Es muy molesto que lo que parecía un leve síntoma, por dormir mal, pasar mucho tiempo frente al ordenador o porque el estrés está haciendo de las suyas, se convierta en eterno sufrimiento.

Afortunadamente no siempre se necesita un tratamiento quirúrgico.

Sin embargo, hay que poner atención y saber distinguir si se trata de un simple hormigueo o sientes que te quema el nervio, debido a que los músculos están intentando volver a su curva normal.

Si es este último caso, no dudes en acudir a un médico.

Pero, ¡no te preocupes! Los siguientes ejercicios te ayudarán aliviar el dolor. Estos contribuyen a la elasticidad y relajación con el fin de evitar que los músculos se tensen.

1. Buena postura
  • Siéntate en el piso con los pies en forma de mariposa. La espalda tiene que estar lo más recta posible y los hombros relajados.
  • Si por alguna razón sientes incomodidad puedes probar con una silla, apoyándote en el respaldo.
  • Sin cambiar la postura, concéntrate: inhala y exhala, respira lentamente 3 veces.
  • Tienes que sentir como el aire oxigena el pecho hasta salir por la nariz. Relájate, es momento de que ubiques el dolor.
2. Levanta los hombros
  • Posteriormente estira el cuello.
  • Mueve los hombros hacia atrás lentamente. Mantén la postura recta, sin perder el ritmo en la respiración.
  • Inhala y exhala en cada repetición. Realiza entre 10 y 15 repeticiones, según tu condición.
3. Rota el cuello
  • Se recomienda que la rotación de cuello sea de pie.
  • De igual manera, con la espalda recta y controlando la respiración, rota el cuello para el lado izquierdo lentamente.
  • Haz 3 repeticiones y prueba con el lado derecho. Repite el movimiento 2 veces.
4. Inclina la cabeza
  • En este ejercicio, ayúdate con la mano izquierda e inclina la cabeza de manera suave, hasta que la oreja toque el hombro.
  • Mantén la posición durante 15 segundos.
  • Repite la misma indicación con el brazo derecho. Haz 7 repeticiones en cada lado.
5. Cabeza hacia abajo
  • De la misma forma que tomaste la cabeza con la mano, inclina, pero esta vez mirando hacia abajo, viendo tus zapatos.
  • Mantén la postura durante 2 segundos.
  • Repite 15 veces en cada lado.
6. Cabeza hacia atrás
  • Inclina la cabeza hacia atrás, con la mirada al cielo, espalda recta y manteniendo la respiración. Inhala y exhala.
  • A continuación, gira la cabeza lentamente hacia el lado izquierdo, regresa al centro y efectúa la misma indicación hacia el lado derecho.
  • Repite el movimiento 15 veces.
8. Posición de esposas
  • Pon la espalda recta. Con la mano izquierda sujeta tu mano derecha, como si te pusieras esposas.
  • Inhala y exhala lentamente, mientras tiras de tu mano hacia la derecha y al mismo tiempo inclinas la cabeza para el mismo lado.
  • Mantén la posición durante 10 segundos y repites los mismos pasos para el lado izquierdo.
  • Repite dos veces de cada lado.
9. Manos sobre la cabeza
  • Con la cabeza mirando hacia arriba y la espalda recta, pon tus manos sobre la cabeza, una encima de la otra.
  • Estira ligeramente el cuello, levanta la cabeza, inhala y levanta el hombro izquierdo.
  • A continuación, exhala y bájalo.
  • Haz lo mismo con el hombro derecho. Con 5 repeticiones en cada lado es suficiente.
10. Manos detrás del cuello
  • Coloca las manos detrás del cuello. Extiende los brazos hacia a los lados, respira profundo y levanta la cabeza mirando hacia  arriba.
  • Mantén 10 segundos esa posición y exhala mientras bajas la cabeza.
  • Cierra los brazos y deja que tus codos se toquen.
  • Espera 10 segundos abajo y vuelve a abrir los codos.
  • Inhala, sube la cabeza y repite. Haz 7 repeticiones.
Recomendaciones
  • Verifica que tu colchón sea firme.
  • Si vas a cargar algo pesado, toma precauciones.
  • Evita dormir boca abajo, ya que daña las vértebras.
  • No uses almohadas altas.
  • No olvides mantener la postura recta.
  • Práctica alguna actividad física para controlar el estrés y mantener los músculos en movimiento.
  • No te quedes en la misma posición: si tu trabajo requiere mucho tiempo de pie o sentado, muévete frecuentemente y estira los músculos.

Nota: Recuerda que estos ejercicios son solo consejos, basados en una opinión médica muy general, por lo que si tu dolor es persistente o intenso, es mejor acudir con un experto. No pongas a prueba tu cuerpo.

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