Elegir un buen calzado es fundamental en todo viaje, para estar cómodos en las actividades y saber qué espacio disponer en la maleta.

¿Qué Calzado Llevar para Viajar?

Al momento de planificar las vacaciones, elegir el calzado para viajar es más que importante, al igual que las demás prendas que empacamos.

Los zapatos son una parte fundamental en tu vida cotidiana, y también a miles de kilómetros de casa.

No importa el tipo de viaje que realices, la premisa es que estés cómodo y que lo que lleven tus pies sea acorde a las actividades que protagonices.

Tips para elegir el calzado para un viaje

En primera medida, debe ser cómodo y en lo posible, no recién comprado (para evitar ampollas o molestias).

El pie no debe quedar oprimido en ningún sitio, aunque si bien ajustado en la planta, el talón y el puente.

Por otra parte, los dedos se deben poder mover con total libertad, sin tocar la puntera.

Y por último, el zapato no debe quedar “suelto”, para evitar movimientos extraños que pueden dañar el tobillo o la rodilla, ya sea en la montaña, en el campo o en la playa

Eligir zapatos es una tarea ardua

Elegir los zapatos para viajar tiene que ser una decisión que vaya de la mano del tipo de travesía o estancia que tendrás.

Claro, porque si vas a pasar dos semanas en la playa no llevarás el mismo zapato que si harás excursiones de alta montaña.

Una buena idea es llevar calzado que pueda usarse para diferentes ocasiones.

Lo más importante, es la comodidad y la funcionalidad.

En efecto, no sirve de nada llevar unos tacones altos o unos zapatos que sólo quedan bien con un traje.

Podría decirse también que debemos llevar al menos dos pares de calzado diferente en los viajes.

Esta cantidad puede variar si vamos más a menos días.

Lo básico, sería un calzado para andar y otro más “serio” o formal para:
  • Las salidas nocturnas.
  • Comer.
  • Bailar.
  • Tomar una copa, etc.

Y la época del año también es primordial.

Es decir, si viajas en verano es bueno que lleves algo cerrado, y si lo haces en invierno, un par más abierto, al menos para cuando estás en el hotel y tus pies puedan respirar un poco.

Procura limpiar bien los zapatos cuando los dejas de usar, para guardar en la maleta o para dejar en la habitación.

Para empacarlos, guárdalos en una bolsa de plástico.

Recuerda que son el primer objeto que se coloca en el equipaje.

Elegir el calzado según el tipo de viaje

Como ya has podido darte cuenta, elegir los zapatos para viajar es algo que lleva su tiempo y tiene sus secretos.

Dependiendo del lugar al que te dirijas y otros factores será recomendado un tipo y no otro.

Para destinos veraniegos:

El calzado debe ser liviano, sandalias, para estar en la playa y que la arena no te queme.

Si el destino elegido además de mar y olas tiene actividades para hacer por las noches o en contacto con la naturaleza, puedes llevar zapatos.

Para ir a cenar a un restaurante, opta por unas bonitas sandalias.

Para destinos urbanos:

La idea de estas vacaciones es caminar y conocer:

  • Museos atractivos,
  • Parques,
  • Monumentos,
  • Iglesias, etc.

Entonces, un calzado bien cómodo y a la vez bonito, es lo que necesitas.

Para la noche, sigue el mismo consejo que para ir a la playa o usa zapatos o botas formales si hace frío.

Para destinos calurosos de montaña:

En la selva, por ejemplo, tendrás que caminar entre:

  • Rocas.
  • Ríos.
  • Arroyos, etc.

Necesitas comodidad extra y frescura.

Puedes usar una especie de sandalia más armada, con partes abiertas y otras cerradas, que sujeten bien el pie y tengan suela de goma.

Para destinos al aire libre o de montaña:

Por ejemplo, el Machu Pichu.

Es conveniente, alternar calzado para días de calor y otros de invierno.

Es preciso que el pie esté protegido hasta el tobillo.

Para destinos invernales:

Si te gustan las montañas nevadas, puedes necesitar un calzado superior que te proteja de

  • Nieve.
  • Viento,
  • Frío.

Se trata de botas que llegan pasando el tobillo.

Al elegir el mejor calzado para un viaje primero tenemos que determinar las actividades a realizar y el clima.

Finalmente, la estancia y sobre todo, nuestra comodidad.

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