Nadie puede considerarse un gran líder si él mismo no cree firmemente en sus propias ideas.

Una vez llegas a ese punto, resulta esencial ser un buen comunicador para transmitir esa visión a los demás.

En realidad, todo puede englobarse en:

  • Ser apasionado con lo que uno hace.
  • Tener confianza en uno mismo.
  • Motivar e inspirar a otras personas para que te sigan.

2. Tomar las decisiones difíciles

Ser un gran líder cuando todo va sobre ruedas no tiene ningún mérito.

Lo que realmente marca la diferencia, es su actitud en los momentos difíciles.

Sobre todo, cuando las cosas no salen como se había esperado.

Un gran líder no sale por la puerta de atrás cuando todo se tuerce y culpa a los demás del fracaso, sino que toma las riendas del equipo, se echa a la espalda toda la responsabilidad y toma las decisiones más difíciles.

3. Ganarse el respeto del equipo

Un gran líder ha de tener la habilidad de mostrar respeto, empatía y preocupación por aquellos que le siguen.

Ganarse el respeto del equipo resulta crucial, y la mejor forma de hacerlo es siendo un ejemplo vivo de lo que se pide y predica, y demostrando que el trabajo y las ideas de los demás tienen valor.

4. Conocer bien a su gente

Conocer las fortalezas y debilidades de cada persona resulta imprescindible para gestionar eficazmente el equipo y resolver aquellos problemas que supongan un obstáculo en el camino hacia el éxito.

5. Tener claro que la clave del éxito son las personas

Un gran líder sabe que, en última instancia, son las personas que tiene a su lado quienes determinan el éxito o fracaso de cualquier proyecto.

Por ello, se rodean de gente con talento, confianza y capaces de trabajar en equipo. En realidad, un gran líder crea a otros líderes.

6. Contar con una visión clara

Por supuesto que ser un gran líder no te exime de tener dudas en ciertos momentos, pero nunca en lo que respecta al objetivo final.

Él o ella es, además, es un gran estratega capaz de hacer lo que sea necesario – incluso contratar a personas mejores que él mismo – para alcanzar ese fin último.

7. Empujar a los demás a ser mejores

Los grandes líderes tienen claro su objetivo y son buenos articulando sus creencias y empujando al resto hacia el mismo.

Se dice que “un gran líder es aquél capaz de conseguir rendimientos extraordinarios de personas ordinarias”, y no puede ser más cierto.

8. Servir a una causa más grande que sí mismo

No puede existir un gran líder que no disponga de una buena dosis de humildad.

Por supuesto que todo líder es enormemente ambicioso; pero no al servicio de sí mismo, sino de la compañía y los objetivos de la misma.

9. Centrarse en ayudar al equipo

Un gran líder es alguien que dirige al equipo hacia la dirección correcta mediante la consecución de un objetivo común.

Es el encargado de asegurarse de que las metas y la motivación se mantengan, y de ayudar a cada uno de los miembros a dar lo mejor de sí para alcanzarlas.

Especialmente cuando las cosas no marchan tan bien como deberían.

10. No liderar por medio de la fuerza

Un buen líder no ejerce su liderazgo obligando a los demás a seguirle.

En lugar de eso, motiva a su gente y, sobre todo, predica con el ejemplo.

¿Cuál es tu opinión?

Deja un comentario

Menú de cierre